La primera noción que tengo de lo relativa que puede ser la realidad, de que no hay una sola verdad sino tantas verdades como opiniones haya involucradas sucedió hace bastantes años, mientras iba en una buseta por la Avenida Caracas. Fue antes de la troncal Caracas, mucho antes de Transmilenio, cuando los árboles y no el concreto abundaban en esa avenida.
Una señora detuvo el vehículo, se asomó por la puerta sin subirse. Tengo que aclarar que mi ruta tomaba por la calle 80 y en esa época había transporte que para llegar a su destino, podía ser el mismo sitio, tomaba la calle 68 o la 80.
La señora, aún en la calle y con voz suficientemente fuerte para que escucháramos, preguntó al conductor:
“Señor, ¿va por la 68?
No señora, por allá no voy.
Ah, bueno. Entonces sí me sirve.”
Los que íbamos adentro apenas pudimos reírnos. Desde entonces no se me olvida este sucedido el cual me enseñó que nada es como parece.
16 marzo 2005
Nada es como parece
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