31 agosto 2005

Si bastara una canción

Este texto lo escribí para ver si me lo publicaban en la sección Viajar de El Tiempo. Nunca lo hicieron, aquí va.

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Si bastara una canción

20 de abril de 2005

“Mi Habana, si bastara una canción
para devolverte todo lo que el tiempo te quitó….”
Del cantautor cubano Carlos Varela en “Habáname”


Comencé a conocer Cuba a través de la música muchos años antes de lo que imaginaba. Al fin y al cabo vengo oyendo versiones de “Guantanamera”, “Son de la loma” y otras canciones desde que tengo recuerdos y sin darme cuenta ya estaba reconociendo elementos claves de su cultura a lo largo de la historia. “Yo soy un hombre sincero, de donde crece la palma”. Fue en mi primer viaje a la isla cuando un hombre sincero me enseño la palma, la palma real, el árbol nacional de Cuba (gracias Julio César).

Tuve la oportunidad de conocer más sobre la música cubana por lecturas, charlas, y comentarios pero fue especialmente a través de una emisora universitaria de Bogotá donde empecé a oír nombres de lugares, fui conociendo la forma de pensar de su gente y aprendí algo de su historia y geografía por las letras de las canciones y los comentarios de los programadores y de los invitados. También me han aportado mucho los libritos de los discos compactos que he comprado y los cuales en algunas ocasiones tienen información muy valiosa.

Así fue que cuando llegue la primera vez a Cuba ya eran familiares para mi Santa Bárbara, y la Caridad del Cobre, desde antes de aterrizar tenía el deseo de conocer Bayamo, y dar un paseo montado en coche, quería probar la Guayabita del Pinar. Soñaba que El Caballero de París reviviera y me llevara a caminar La Habana, deseaba estar frente al Muro (el malecón), “dónde acaba todo, donde empieza el mar” según lo define el trovador Carlos Varela, caminar por el Paseo del Prado andando entre sus leones, ir al Barrio de Buenavista a ver si de verdad existió el Social Club, atravesar el túnel que me llevaría a La Habana del Este, comerme un cucurucho de maní; ver la catedral en medio de su baño de tejas y encontrar decenas de referencias explícitas como estas que tenía en la mente. Así pude conocer algo de Cuba antes de viajar. Después, al llegar a La Habana, fue el sentir que me estaba encontrando con viejos amigos que hoy esperan mi regreso.

Cuando volví de mi viaje empecé a reconocer, a través de los libros, las canciones y las películas, lugares y expresiones que recorrí en La Habana y al conocer nueva música comenzó a crecer en mí el deseo de volver para explorar esos sitios que estaba descubriendo y esas nuevas situaciones y formas de ser que describían a los cubanos.

Para mal o para bien Cuba se convirtió culturalmente, en relación con el resto de Latinoamérica, en una verdadera isla y sus canciones están salpicadas de particularidades. A manera de ejemplo, el superhéroe por excelencia en Cuba no es Supermán o alguno más de la liga de la Justicia. Es Elpidio Valdés un mambí con caricatura propia (los mambíes fueron campesinos que luchaban por la independencia de España en el siglo XIX). La primera vez que oí sobre un mambí estaba en la canción “El punto cubano” de Celina y Reutilio, un mambí que “se batía con el machete en la mano”, tantos años atrás…

Hoy quiero ir a reconocer mi Habana, ir al Cobre a traerme una virgencita de La Caridad, ir a dar el tan esperado paseo en Coche por Bayamo, a pescar la luna en el mar de la bahía de Manzanillo y a descubrir tantas otras experiencias entre los versos de los poetas y los músicos.

Es posible conocer mucho de los países a través de la música, así nos parezca que la letra no es relevante podemos conocer algo sobre la forma de pensar y hablar del país de origen del cantante o compositor. A medida que más música escuchemos más conoceremos de nuestros destinos, pero será solo la antesala de lo que podremos ver cuando viajemos a ellos y posteriormente serán las canciones las que evoquen recuerdos de viajes anteriores incluyendo buenos amigos o grandes amores.

25 agosto 2005

Grito

Hace un par de semanas en una revelación aterradora sentí que mi vida se reflejaba en este cuadro, como si en vez de un óleo fuera un espejo. La angustia y el aburrimiento, causados básicamente por mi trabajo, hacían que de repente la afinidad con Edward Munch fuera completa. Y me decidí a escribir lo que sentía porque hace falta también ver las cosas desde un punto de vista menos optimista y sería bueno en unos años releer lo que se escribió bajo la influencia de la deseperación.

Pasaron 15 días, la situación laboral no mejora pero la anímica sí y el dichoso texto nunca apareció, no le permití el espacio para que se escribiera él mismo. Lo que escribo hoy se aleja mucho de lo que pude haber escrito o blasfemado en ese momento. Supongamos que hoy es uno de esos días y escribamos lo que debió hacerse y no se hizo.
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La primera vez que vi esta magnífica obra tuve lástima de la temenda angustia que sentía ese hombrecito de pie en un muelle o en un puente, y no lograba imaginar qué podía haber causado ese sentimiento. Hoy podría perfectamente tomar mi computador y hacer el fotomonataje que remplazara la cara del protagonista por la mía. Lo hubiera hecho en otro estado de ánimo pero hoy no me dan ganas de hacerlo y si lo hiciera me embargaría el llanto, si ya casi lo estoy haciendo ahora.

Hoy me doy cuenta que no ha sido la primera vez. Hace alrededor de 6 años andaba en lo mismo, mi tesis de la universidad era solo un conjunto de fantasmas que me tomaba por la espalda y me cubrían los ojos sin dejarme ver la luz que más allá de sus nebulosos cuerpos aparecía, para los demás. Hoy es algo así, me encuentro en medio de un túnel donde supongo que hacia algún lado esta la famosa luz pero la niebla y la bruma me ciegan, se que en realidad no son una verdadera barrera pero la incertidumbre de ir mas allá me paraliza y hace imposible que de un solo paso.

¿Y qué es lo que hace que me invada la desesperanza? es tanto y es tan poco que es mejor no mencionarlo explícitamente, es sentirse acorralado, acobardado, sin esperanzas, queriendo tomar el camino diferente y sentirse amarrado porque unos cuantos pesos o la ausencia de ellos determinan mi libertad (o su ausencia). Pues así me siento como este hombre, solo, dando la espalda, sin querer hablar con nadie, huyendo (como en otro "en medio del ruido") y bajo un cielo incendiado que no vislumbra grandes esperanzas y que sí anuncia la llegada de la noche. Si se dice que después de la tempestad llega la calma, aquí después de la tormenta llega la noche a terminar de borralo todo. Mi figura se desvanece , pierde la forma y sólo está constituída de líneas negras y confusas. Tal vez esto conduzca a que me alcance la fama, al fin y al cabo es esta situación de desasosiego evidente, palpable y contagioso lo que ha hecho que esta obra trascienda su tiempo y me alcance como una revelación, muchas décadas más tarde. Y quiero gritar pero como en una pesadilla estoy mudo y si trato de moverme nada sucede.

01 agosto 2005

De carreras

Muchas semanas transcurrieron desde la publicación de mi anterior "en medio del ruido" a hoy. Y sería en cierta forma aceptable si durante ese lapso hubiera escrito o al menos estructurado mentalmente algo para este sitio. Pero no fue así y hoy que barrunto una idea me siento a escribir, de carreras, un par de párrafos antes de dejarla ir.

La semana que pasó me impacté por la muerte de un locutor de ciclismo de la cadena radial RCN, transmitida en vivo y en directo porque ocurrió durante la transmisión de la vuelta a Colombia cuando el vehículo desdendía la cuesta de La Línea y el conductor perdió su control. No he querido oir las grabaciones del momento, solo imaginarlas me perturba aunque dicen que no hay mucho más que ruidos del accidente. Y ya que estamos hablando de medios de transporte, la semana pasada también se supo la noticia que en el lanzamiento del transbordador Discovery hubo un desprendimiento de materiales que potencialmente pudieron haber afectado la protección del vehículo para su re ingreso a la atmósfera. Esto exactamente fue lo que pasó hace unos años produciendo la destrucción del Columbia con su tripulantes en el interior. ¿Qué estará pensando la tripulación? Aunque al día de hoy parece que el desprendimiento no va a ser fatal, sí debe ser angustiante saber que pueden morir en el reingreso o deberán permanecer en el espacio ya que el regreso sería mortal. Y me acuerdo de las familias de los tripulantes del transbordador quienes posiblemente vean por última vez a sus seres queridos en la transmisión de televisión que se hace desde el espacio exterior. Y ellos llevando a cabo su plan de trbajo de manera "normal". Creo haber visto en elguna película, un libro o haberlo imaginado para un cuento un caso como este, un astronauta enviado al espacio y condenado a morir porque no había en la tierra quien lo condujera de vuelta a ella. Solo en la inmensidad, más cerca de las estrellas y con un futuro inevitable.

Mis oraciones van por las familias de locutor fallecido y de los tripulantes del Discovery. Todavía podemos pedir que este último regrese indemne a la tierra y todo no pase de ser un susto mayúsculo.

Postscriptum: Hoy 9 de agosto volvió sano y salvo el Discovery con su tripulacion. Valieron nuestras oraciones (y especialmente las de ellos).

Recuerde que además de estas entradas encontrará más a través de los links de Ruidos Archivados