27 octubre 2005

Las caras de la moneda

Quiero manifestar mi alegría por la decisión que tomó el Comité Olímpico Internacional de devolver la medalla de Bronce que Maria Luisa Calle ganó en los olímpicos y que había perdido por haberse encontrado rastros de sustancias prohibidas en su prueba antidopaje. Se que muchos periodistas deportivos y dirigentes en su infinita ignorancia y arrogancia crucificaron a la ciclista a pesar que ella alegaba su inocencia y repetía cientos de veces que todo había sido un accidente. Recuerdo más de un artículo en el que la trataban como una delincuente y la falta de apoyo de la dirigencia. Lástima no recordar quiénes fueron y qué dijeron para evaluar cómo lo toman ahora.

Para quienes lean este blog y no se acuerden o no conozcan el caso, se puede resumir así: Maria Luisa Calle corrió la prueba por puntos de ciclismo en pista femenino en los olímpicos de Atenas 2004 y ganó el tercer lugar. Posteriomente las pruebas antidoping descubrieron la sustancia prohibida heptaminol y fue descalificada. La medalla de bronce entonces pasó a la estadounidense Erin Mirabella, cuarto puesto en la prueba. La colombiana siempre alegó en su favor que el heptaminol se habría producido por el metabolismo de un medicamento para la migraña que su médico le venía formulando el cual no se encontraba incluido en el listado de medicamentos prohibidos. La ciclista con su equipo inició una batalla científica y legal para demostrar que a pesar que era evidente la presencia del dopante, no lo había ingerido de manera voluntaria. 14 meses después el COI acogió los argumentos del Tribunal de Arbitramento Deportivo que decían que el heptaminol se había producido por el metabolismo de una sustancia no prohibida. El Representante en Colombia del Laboratorio fabricante del producto usado para la migraña había alcanzado a aseverar que el heptaminol no era un subproducto metabólico del isometepteno, principio activo de la neosaldina, el medicamento formulado a Maria Luisa Calle (qué verguanza haber afirmado eso y verse desmentidos ahora).

Pero como dice el dicho, toda moneda tiene dos caras. Y encontramos en las noticias la otra faz de este caso. La ciclista que terminando en el cuarto lugar de la prueba en la que Maria Luisa terminó siendo clasificada y quien por lógica recibió la medalla retirada a la colombiana, deberá devolverla muy a pesar suyo. Encontramos el drama de una mujer quien asi fuera por "carambola" había cumplido el sueño de tanto miles de atletas que es lograr una medalla olímpica y ve su sueño terminado de manera abrupta. Los que quieran referirse a que es una decisión justa y que siempre hay ganadores y perdedores no deben haberse puesto en los zapatos de esta mujer y las lágrimas que le debe estar costando. Porque llegar a un cuarto lugar en los olímpicos no es tarea fácil y si ese esfuerzo es premiado con una de esas deseadas medallas la felicidad es inimaginable. Sabemos que ella dice sentirse tranquila de la labor realizada y de dejar en alto el nombre de su país pero siento como propia la tristeza de su alma y al mismo tiempo me alegro por Maria Luisa Calle. ¡Qué vaina!

Pensaba hacer una comparación entre estas dos caras de la moneda y las dos posiciones polarizadas del país sobre la reelección. Pero me parece que es mezclar temas inmiscibles y este tema político ya lo traté en el artículo anterior. Además aunque ambos casos se traten de sueños cumplidos y frustrados, el de la reelección incluye deseos personales egoístas en ambas caras de esa moneda bastante lejanos del lema "más lejos, más alto, más fuerte" que define el ideal olímpico.

La reelección: un café recalentado

Pensaba escribir sobre la reelección cuando hubiera bajado un poco la marea del asunto y el tema se hubiera enfriado. Había designado esta mañana de sábado para escribir junto a un tinto fresco preparado con café recién molido de Don Pedro (el mejor de Bogotá a mi modo de ver) y me encuentro en el periódico una nueva noticia que recalienta el tema. Un agasajo a los magistrados que de alguna forma se opusieron a su aprobación en la corte constitucional. Y claro que lo reaviva porque le mete aún más el tufillo politiquero que ya se respiraba. Si antes era incómodo saber que este tribunal va más allá de las decisiones meramente judiciales e involucra favorecimientos o contradicciones políticas de lado y lado, ahora me siento como tomando un tinto recalentado. Entre más se enfría y se vuelve a hervir huele y sabe cada vez peor. En el momento en que usted lea estas reflexiones el tinto puede haber tenido uno o dos hervores más. Pobre del estómago que lo reciba.

Se ha dicho tanto sobre la reelección presidencial inmediata del presidente Uribe que encuentro difícil no caer en lugares comunes y repetir de manera inconsciente lo leído en tantas columnas u oído en el radio. Para mi es importante que se permita la opción de reelegir al gobernante si el pueblo considera que lo está haciendo bien. Perder un buen dirigente es como perder el panadero del barrio. Supongamos que veníamos acostumbrados a un pan excelente y por razones laborales el dueño de la panadería decide remover al “artesano de la harina” incluso a sabiendas que la calidad de su producto va a cambiar y muchos de sus hasta el momento fieles clientes se van a desencantar y buscar otras opciones. Lo malo es que cuando tenemos un gobernante que nos da un mal pan buscar otras opciones es prácticamente imposible hasta que termine su periodo. ¿Cómo nos ha ido con este panadero?

También se ha dicho un millón de veces que el presidente en ejercicio tiene la ventaja de aparecer en los medios por su posición y eso hace que sea una ventaja sobre los demás candidatos. Lo que no he oído es alguien diciendo que el presidente está también en una evidente desventaja en relación a los otros. Porque al doctor Uribe lo juzgaremos bajo los hechos de su mandato mientras que a los candidatos los evaluaremos de acuerdo a la belleza de sus promesas. A Horacio Serpa (para ponerle cara a la expresión candidato o precandidato pero puede ser cualquiera de ellos) sólo podremos analizarlo con base en lo que dice va a hacer si le damos la oportunidad de ser presidente. Es decir, únicamente tenemos vaguedades como respaldo para tomar la decisión. Al presidente Uribe lo siguen como una sombra los verdaderos resultados de su mandato. Sin entrar a discutir si ha sido bueno o malo este periodo que finaliza, un presidente en ejercicio carga con el lastre de lo que ha hecho y dejado de hacer, datos comprobables, conocidos por la oposición la cual no dudamos se encargará a lo largo de la campaña que se avecina de mostrarnoslos como lo peor que le ha podido pasar al país. En cambio los candidatos son por ahora promesas nada más, especialmente cuando no tienen mucho para mostrar de su pasado excepto las malas o buenas compañías y su comportamiento advenedizo arrimándose al árbol que mejor sombra le dé o tal vez al contrario, posiciones siempre consecuentes con su pensamiento. Incluso Enrique Peñaloza, quien sí pareciera tener pasado, no ha tenido la oportunidad de manejar al país y es muy diferente administrar a Bogotá que a Colombia entera. En resumen, los candidatos pueden resaltar los desaciertos de Uribe con pruebas, él en general no puede hacer lo mismo. Está en desventaja.

Gaviria y Pastrana se encuentran en un punto intermedio. De ellos tenemos un serie de hechos históricos para traer a colación pero entran como candidatos nuevos en el sentido de haber pasado cierto tiempo entre la finalización de sus mandatos y el posible comienzo de uno nuevo. Ellos también tienen su “handicap” pero menor que el de Álvaro Uribe. Depende la memoria de los votantes la cual suele ser bastante cortoplacista. ¿Será que alguno decide lanzarse? Está más clara la opción para Gaviria lo cual pondría en una difícil decisión al Partido Liberal.

Todo este proceso previo a la decisión de la corte nos ha permitido conocer lo mejor y lo peor de los actores políticos y no se puede esperar menos de lo que sucederá mientras se da la ratificación o modificación de la ley de garantías y en la campaña que viene. Si de algo ha servido y servirá todo esto es para conocer el calibre de buenos gobernantes de quienes nos dirigen o esperan dirigirnos, de quienes hacen parte del poder legislativo en todos sus niveles y de los magistrados de la corte constitucional. No podemos argumentar que se nos niega la oportunidad de conocerlos, aunque sea a través de los tamices propios de los medios de comunicación lejanos de lo que debería ser un actor imparcial y libre de compromisos económicos. Ni siquiera el periódico Voz proletaria, lejano a los grupos con el poder del dinero, podría ser catalogado de imparcial. Algunos pensarán que es el menos asociado a este adjetivo. Decídalo usted.

Los que tenemos padres o abuelos que nos han contado sobre el gobierno de Rojas Pinilla, el plebiscito, el voto femenino y la época de la violencia (desquite, sangrenegra, etc.) reconocemos que vivieron en momentos históricos del país. Nosotros estamos viviendo uno similar y dentro de cuarenta años estaremos contándole a nuestros hijos, sobrinos, nietos o sobrinos-nietos nuestra experiencia en este proceso. Ellos nos verán como nosotros veíamos a nuestos padres contándoles historias entretenidas, simpáticas e interesantes, muy lejanas a ellos y tal vez no alcancen a precibir la relación con su vida. Así como yo no entendía por qué hacían tanta algarabía 40 años después del asesinato de un tipo al que llamaban Gaitán hasta cuando a mi generación le asesinaron a Galán quien venía siendo como el gaitán de los 80 y entendí en un titular de periódico el dolor de los sueños extraviados. Vamos a ver qué historias podemos contarle a nuestros hijos y si ellos están interesados en escucharnos o en irse a bailar con sus amigos lo que en esos años sea el equivalente al reggaeton de nuestro tiempo.

13 octubre 2005

¿Diálogo de sordos?

Los foros de opinión, las encuestas que se hacen por internet o los temas del día en las emisoras de mayor audiencia en el país son solamente una falsa posibilidad de participación que se les da a los oyentes y lectores. Los posibilidad de añadir comentarios a los artículos en los periódicos de internet va por la misma vía. Diálogos de sordos en los cuales quienes han alcanzado notoriedad en los medios de comunicación abren sus espacios para que la gente del común opine. Pero nadie le pone cuidado al común cuando opina. A manera de ejemplo, el tema del día en la W y El Tiempo; se reciben cientos de comentarios los cuales casi nadie lee porque todos están hablando al mismo tiempo buscando sobresalir. Las opiniones al aire son de la misma forma procesadas una tras otra como relleno y no añaden nada a la discusión que se está llevando en el programa. Cada uno quiere ser oído al aire y especialmente ser parte del programa de Julito aunque a él y sus colegas nada les importe las opiniones del público.

No se puede decir que es exclusivo de esta emisora el asunto. En las otras del mismo formato va por el mismo camino, en las opiniones que se dan a los artículos de El Tiempo y El Espectador y demós publicaciones por internet existe la posibilidad de armar debate pero pocos lectores lo hacen. Cada uno quiere ser escuchado y no más.

He visto en los blogs de algunos periédicos en línea que se han dado charlas y discusiones bien interesantes. Brevemente y tal vez inexactamente podría describir los Weblogs (o blogs) como sitios en internet escritos en su mayoría por gente del común en los que se pueden debatir diferentes tipos de temas y los cuales permiten la participación tanto de quien escribe artículos como de quien solamente se acerca a comentarlos. Estoy más familiarizado con los de cultura que con los de política y por tanto solamente opino de los primeros. Una comunidad respuetuosa se ha ido formando, se depura ella misma y establece diálogos constructivos y va delineando futuros temas. Al fin y al cabo despiertan menos pasiones que la religión, el fútbol o la reelección. Al parecer es este formato el que está llamado a cambiar la forma en la cual el público deja de serlo y se vuelve líder de opinión, la verdadera forma en que la sociedad civil pasa de ser un ente abstracto a tomar una forma más o menos sólida. Obviamente nos lleva ventaja el mundo desarrollado aunque no podemos soñar que ellá la vida es maravillosa. Como en cualquier otra parte quienes toman acción para intervenir en sus problemas son siempre una minoría.

Se va abriendo el camino para una participación decisiva. Con la campaña política que se avecina y sus altísmos riesgos de seguridad este tipo de colaboraciones colectivas cobrará importancia. No tanto por involucrar nueva gente. Por ahora solo por permitir un intercambio seguro de ideas entre los habituados a hacerlo exponiéndose menos al ataque aleve. Sin embargo permanece el riesgo de la ofensa anónima y la amenaza bajo identidades falsas y protegidas por la el mismo carácter público de la internet.

Somos nosotros, los demás, la gente de la calle, quienes debemos investigar sobre las posibilidades reales de expresión que se nos muestran y usarlas. Se irá construyendo un pensamiento colectivo y estas herramientas lo consolidarán.

11 octubre 2005

Ochomil ochocientos y pico

Se ha dado a conocer un concienzudo estudio realizado por investigadores Chinos quienes afirman haber calculado la altura exacta del monte más alto del planeta. Está en desacuerdo con otra investigación realizada hace pocos años por científicos de Estados Unidos. Los del país oriental dicen que es de 8844.43 metros y los de la otra superpotencia dicen que es de 885o. Y no cabe duda, como dicen las noticias, se formará una discusión bizantina entre quién tiene la razón. Los Chinos han informado que están dispuestos a explicar por qué su cálculo es el más exacto. Pienso que se va a volver un asunto político que si estuviéramos en la época de la guerra fría sería bastante ruidoso. Esta vez irá más al lado económico que al político y personalmente no entiendo la razón de irse de seminario en seminario para explicar los 3 metros y medio de diferencia con el cálculo chino anterior de 8848 (menor a la altura de una casa de dos pisos y oficial en los textos de geografía) y los 5 metros y pico respecto al cálculo de los estadounidenses. Entiendo por mi formación profersional el interés científicco de tener el cálculo más exacto con el método más preciso pero a punta del calentamiento global le iremos reduciendo la altura al Everest mediante la desaparición de su capa de nieve. Y siempre tendremos un dato inexacto.

Preguntémosles a los montañistas que sueñan con subir una y otra vez esta y otras montañas de mas de ochomil metros (los 14 ochomiles) y cientos de otras elevaciones no menos valiosas pero si más bajitas. Ellos diran que la montaña sigue siendo la misma, que no es más ni menos difícil subirla por los cálculos nuevos o viejos y que Chomolugma seguirá estando allí esperando a recibir a los aventureros que con el mayor respeto se acerquen a reconocer, a pesar de los humanos, que sigue siendo el monte más imponente.

10 octubre 2005

La espera

Parece que la tierra ha empezado sacudirse y todo se complica. Los huracanes hicieron subir el costo del combustible ahora inalcanzable y se volvió una rareza. Ya no se oyen aviones en el cielo ni carros por las calles y circula por internet una amenaza de atentados terroristas contra cualquier creación humana que vuele, sin necesidad de terroristas vivos sino a través de virus informáticos. La alternativa se limita a eternos viajes en bus, con tiquetes astronómicamente costosos por lo de la escasez del combustible y para interminables recorridos por tierra. Los barcos han vuelto a ser el medio escogido para viajes intercontinentales y la hazaña de Lindberg es impensable para aquellos quienes lograron enviar seres humanos al espacio y traerlos de vuelta.

El astronauta lo lee en su pantalla de comunicación desde la estación espacial en órbita, añorando el regreso aunque su destino es permanecer solitario sin saber cuánto tiempo más. Por todos estos acontecimientos los viajes de cohetes y transbordadores están suspendidos, añadiendo que el último terminó en un desgracido accidente en el que la nave se incineró durante su reingreso a la atmósfera. Nunca ha creído en extraterrestres pero por ahora su única deseeperada esperanza de regresar a la tierra es que un plato volador lo saque de su cárcel espacial y con la supuesta avanzada tecnología en su poder lo lleve de regreso al planeta en caos aunque al fin y al cabo el único que conoce. Tiene comida y aire suficentes para meses y la estación está preparada para mantenerlo allí. Consume su inacabable tiempo recibiendo noticias de la tierra por internet ante la inmensidad del espacio que pasa por las ventanillas de la estación, ansiando ver acercarse la nave salvadora que lo lleve de vuelta allá abajo.

Su única opción es esperar por un lapso que podría estarse convirtiendo en el resto de sus días. Aunque no hay garantía que la humanidad sobre la tierra dure más tiempo del que pude durar él en su estación.

El jueves pasado estuvimos en cine viendo la película The Corpse Bride y las salas de cine estaban completamente solas, exceptuandonos a Jairo y a mi. Era como de película, unas salas viejas, solamente estaba el que vendía las crispetas y él mismo vendía las boletas. Un montón de crispetas sin tener quien las comprara y yo pensé qué harían con esas crispetas porque la situación parecía indicar que no se iban vender mucho. No supe al fin pero lo cierto es que no las vendieron.

En la película no había nadie más, el sonido terrible y la sala bastante vieja completaban la sensación extraña de esa noche. Al salir de la sala solamente estaba un hombre barriendo, las luces apagadas, ya no había vendedor de golosinas y parecía medianoche cuando no eran ni siquiera las 9. Creo que nunca había estado en una situación parecida. Algunas veces la sala había estado casi completamente sola para mi aunque nunca de tal forma como esa noche. Y definitivamente nunca había sido el único en el multiplex. En las otras ocasiones había más gente en las otras salas del mismo conjunto. Esa noche fue definitivamente rara y la película aunque de muñequitos era de muertos lo cual le daba un ambiente lúgubre a la soledad y oscuridad del sitio.

Ese mismo jueves hubo anuncio de amenaza terrorista contra el metro de Nueva York. Yo solo me enteré en la noche, bien tarde cuando casi me iba a acostar. Tal vez esa fue la causa de que nadie más fuera a cine pero junto a las salas había un sitio de baile o ballet y estaba bastante concurrido. Un centro artístico en el que a través de los espacios de las persianas pudimos ver un grupo de gente muy contenta bailando, un gran contraste con el local vecino donde el hombre seguía barriendo y a pesar de haber programadas películas más tarde ya habían decidido cerrar porque nadie iría a verlas.

06 octubre 2005

En medio del silencio

En el periódico El Tiempo del domingo pasado (2 de octubre) me encontre en la separata de The New York Times un artículo bien interesante para En Medio del Ruido. Hablaba sobre como la imaginación de los seres humanos conectados a la tecnología está desapareciendo porque al estar siempre enchufados a un aparato de música, un teléfono celular o algunos otros instrumentos ruidosos estamos llenando de ruido nuestra mente y la creatividad no aflora en estas condiciones. El artículo se refería a lo que piensan dos de los ganadores de un concurso de becas para "genios". Y si lo dicen ellos habrá que creerles. Además si deseamos ser como ellos desconectémonos de iPods y celulares....

El viaje que estoy haciendo a Estados Unidos tenía un motivo como ese. Encontrar el silencio que me permitiera descubrirme a mi mismo, saber quién de verdad es el tipo que escribe este blog. Paradójico, buscar el silencio para encontrase en medio del ruido. Me está tomando más trabajo del esperado porque el ruido viene mucho desde mi mismo y a medida que se hace silencio empiezo a asustarme.

Sin embargo espero no desconectarme completamente del ruido. Solamente debo dejar que sea el que me llega al azar porque el celular y los reproductores de música meten ruido pero es uno que yo mismo he escogido. El del exterior me traerá muchas cosas que pueden desencadenar ideas novedosas. El mío propio solo producirá más de lo mismo. En eso tiene mucha razón Clauz al no gustarle la televisión. Mucho ruido del mismo, del que no despierta ideas creativas.

Y me pregunto: ¿Cuándo un ruido pasa de una categoría a la otra? ¿Cuando estimula y cuándo bloquea?

04 octubre 2005

Viajando con los oídos

El aviso rezaba “Muestra Internacional de Narración Oral Escénica”. Era parte de la programación official del Festival Iberoamericano de Teatro de 1990. Hasta que un día, ya avanzado el festival decidí ir a ver qué era eso de la Narración Oral Escénica. Quién iba a pensar que esa decisión cambiaría tantas cosas.

¿Dónde carajos quedaba la plazoleta del Chorro de Quevedo? Nunca en mi vida me había aparecido por el barrio La Candelaria y era el sitio establecido para las presentaciones. Después de caminar un rato largo buscandola llegué a ese sitio mágico. En adelante no falté a ninguna de las presentaciones programadas de quienes llamamos cuenteros. Al final de una de éstas sesiones, una de las artistas, Dora Triviño, hizo la invitación a quienes estuvieran interesados en participar del grupo de narradores que se encontraba formado en El Teatro Popular de Bogotá. El encanto había sido tanto que sin dudarlo estuve el día que ella había dicho se reunían.

El vigilante no tenía ni idea de qué se trataba, no había nadie más que yo en la entrada del teatro, el grupo de cuenteros no estaba y después de esperar un rato largo apareció uno de los que había visto durante el festival. Después de ires y venires, de participar como espontáneo en varios de los ensayos y talleres de voz de este grupo supe que en la Universidad Nacional había un espacio donde todos los viernes se reunían cuenteros a narrar sus historias. ¡Cómo diablos no tenía ni idea de esto! Resultó que había visto en un par de ocasiones un grupo de gente reunida en lo que se llama El Cenicero, la Perola... es decir detrás de lo que fue la cafetería central y era ese el sitio de reunión y me estaba perdiendo de esa maravilla.

Pues los viernes siguientes estuve viendo a esta gente contando una vainas buenímas y yo me decía ¡qué delicia estar ahí parado! Y empecé a pensar qué libros de cuentos tenía yo en la casa y empezaron a salir de la biblioteca y los cajones. Pues venga, como dicen los españoles y de la manera más inocente escogí uno para contar; a aprendérmelo, ensayarlo y, sin saber cómo, decirle a uno de los que coordinabn el espacio que yo quería contarlo. Y un viernes cualquiera me paré y eché mi cuento.

Y aparecieron los Narradores del Espacio Vacío, nunca supe de dónde salió el nombre pero me gustaba. Eran como 13 hombres y mujeres, la mayoría con experiencia en artes escénicas y yo un principiante, tímido hasta la médula que sin saber cómo se había aventurado a un escenario y había hecho reiterativa esa aventura. Durante dos años estuve vinculado al colectivo de narradores, recibiendo alguna que otra vez buenos comentarios, teniendo tardes y noches de cuentería inolvidables, un viaje a Venezuela al Festival Iberoamericano de Cuenteros y descubriendo una faceta en mi que nunca había imaginado. El que tenía serísimos problemas de comunicación por su timidez extrema se había convertido en una figura reconocida en su facultad y hábil en cierta forma delante de público..

La época que considero una de las más felices de mi vida y que tantas veces sueño con repetir terminó dos años después de ese primer contacto en el Chorro de Quevedo. Ahora solo asisto a uno que otro evento de cuentería. Pero le cuento cuentitos a mi esosa, de los que contaba antes y alguno que otro nuevo. Si leer una historia es magnífico, escucharla es cien veces mejor. Hoy tengo en la memoria cuentos memorables que conocí narrados antes que leídos. Al releerlos oigo las voces de aquellos cuenteros y me localizo de nuevo en los espacios donde los oí una y otra vez. Sigo buscando cuentos que se faciliten para contar y sueño con lanzarme de nuevo. Y cada vez que hablo en público trato de meter un mini cuento en mi exposición para sentir de nuevo esa feliz época en que era artista de la calle y participaba de las monedas que recogíamos entre el público que agradecido permanecía horas sentados haciendo turismo con los oídos.

Sin haber disparado un solo tiro

La guerra me había estado rondando y no supe de verdad que estaba en ella hasta agosto de 1986. Sin importar que desde enero de ese mismo año me encontrara prestando el servicio militar obligatorio, solo hasta ese día de agosto lo tuve claro.

Pasada la visita del Papa en 1986 mi pelotón fue enviado a permanecer en la base que el batallón manejaba en Zipaquirá y se podía decir que era bastante tranquila aunque teníamos como vecino al barrio Bolívar 83 el cual se decía tenía una fuerte presencia de miembros del M-19.

El 6 de agosto a eso del mediodía nos llamaron a formar porque las FARC se habían tomado el vecino municipio de Nemocón. A menos de media hora de camino, éramos la respuesta obligatoria para ir y recuperar el pueblo. Nos montaron en una volqueta de la alcaldía de Zipaquirá y tomamos camino a Nemocón, por una vía alterna mientras otro grupo de nosotros se iba por la vía principal. Al llegar después de bastante tiempo, no encontramos sino los rastros de los atacantes, un pequeño grupo de jóvenes que habían asesinado a un policía en la estación del pueblo (creo que no había más de 5 policías en total, tal vez menos).

Los guerrilleros habían asaltado el Banco de Colombia y puesto bombas en sus alrededores. Nosotros llegamos a acordonar la plaza del pueblo donde se había aglomerado la población todavía asombrada y aterrada pero pendientes del chisme y de averiguar lo que estaba pasando. Había caminado varias veces por la calle en frente del banco y la estación de Policía y llegaba hasta la esquina donde estaba la iglesia y la calle donde al parecer habían dejado uno de los explosivos. Luego me mandaron a controlar la entrada de gente a la plaza para mantenerlos alejados. En esas andaba cuando llegaron tres miembros del DAS identificados claramente, con maletines metálicos y se dirigieron a desactivar las bombas. Pasaron a mi lado y pude ver sus rostros nítidos. Se encontraba también un suboficial de otro batallón del ejército que aparentemente sabía de explosivos y se fue con los detectives del DAS. Habíamos estado hablando con él unos pocos minutos antes.

Giré la cabeza al sentir la explosión. Una nube de fragmentos salía desde la calle donde estaba el explosivo, a la vuelta de donde yo me encontraba. Los curiosos desaparecieron como por encanto. Poco después vi salir de carrera un jeep del ejército hacia el hospital llevando alguien que debía estar herido (o tal vez muerto). Un rato después pude acercarme a la esquina de la plaza, ahora en silencio, donde había estado minutos antes de la explosión y se veía lo que quedaba de al menos uno de los detectives del DAS y toda la zona cubierta de fragmentos de lo que se destruyó por la explosión. El hombre que había pasado a mi lado ya no estaba. A los pocos minutos tuve que acompañar a un vehículo que se dirigía de vuelta a Zipaquirá y volví a la base. Encontré el Pelotón de Reacción, cuarenta muchachitos tan jóvenes como yo pero con aún menos experiencia, reclutas de algo así como tres meses de estar en el ejército y supuestamente listos para reaccionar en estos casos. Ante ellos estaba el capitán comandante de mi compañía, un tropero experto en orden público que había combatido en el occidente del Caquetá y Chocó al M-19. Junto a ellos una bolsa plástica transparente con las ropas hechas jirones que habían quedado del suboficial del ejército que también voló con los detectives del DAS y el capitán gritaba.

Estábamos en guerra y ahora de verdad dentro de ella. Era la hora de mostrar que el dispararle a papelitos con figuras humanas había sido suficiente para enfrentar humanos. Al fin y al cabo las armas no se habían hecho para dispararle a estas figuras sino para matar gente. La posibilidad se había convertido en casi certeza y las cosas eran bastante diferentes a las películas. El miedo caminaba por la base. La guerra nos había atrapado y aún no habíamos disparado el primer tiro.

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