11 noviembre 2005

En busca de mi memoria (para no olvidarla)

Me persigue el temor de perder la memoria y olvidar lo que me ha costado trabajo de años aprender y entender. Estas últimas semanas he estado recibiendo información sobre los dos hechos trascendentales en la historia de Colombia que ocurrienron con sólo una semana de diferencia en noviembre de 1985. Y me doy cuenta que me están contando tantas cosas nuevas que no se si las sabía y las olvidé o simplemente estaba alejado de los flujos de noticias y las recibía con una óptica diferente a la de hoy.

Una sección del noticiero del canal RCN creada especialmente para recordar la tragedia de Armero causada por el deshielo del Nevado del Ruiz se llama "Así lo viví". Y recuerdo poco cómo lo viví aunque sí recuerdo claramente la primera información que tuve sobre Armero el 14 de noviembre. Todos los días salía del apartamento de mi hermano y su esposa donde yo vivía en ese entonces rumbo al colegio. La hora habitual de salida eran las 6:50, tiempo casi justo para llegar a tiempo caminando a la clase que era a las 7:10. Y poco antes de salir oí en las noticias el relato de un piloto que decía que Armero había sido borrado del mapa. Donde antes había el pueblo que toda mi familia recordaba por un salpicón delicioso, ya no había nada. Y por más que deseaba quedarme oyendo la noticia corría el riesgo de no poder entrar al colegio si llegaba tarde. Y al volver en la tarde al apartamento las noticias se confirmaban de una manera aterradora. Ese recuerdo no se me ha borrado.

La tragedia del Palacio de Justicia fue aún más lejana para mí. Ese mismo día estaba donde un compañero de colegio estudiando para un examen de literatura y llegué a la casa en la noche y casi no vi las noticias. Mucho menos las oí por radio, maña que había heredado de mis padres quienes día y noche mantenían el radio en RCN oyéndolas. El día siguiente en el colegio los compañeros hablaban mucho de eso y yo no tenía claro sino lo que ellos decían. Desde entonces siento que tengo un hueco en mis recuerdos en ese momento. Sentía que la gente sabía más de las noticias que yo y por eso estaba aislado de lo que los demás hablaban. Y solamente por los recuerdos que han hecho periódicamente he podido reconstruir en parte lo que siento me hace falta en mi memoria.

Hoy veo ambas noticias con la madurez que me han dado los años y obviamente lo que siento es diferente a mis recuerdos de cómo viví ese noviembre. Si cuando tenía 17 años hubiera estado encantado de haber entrado al palacio de justicio a darle balas a los guerrilleros el paso del tiempo me mostró lo equivocado que estaba. Hay momentos de mi vida que recuerdo más que otros y algunos los tendré que revivir de la misma forma que estos, a través de los análisis que mucho tiempo después hagan los periodistas o los protagonistas. Volviendo a la frase "Así lo viví" se vuelve casi como el caso de las torres gemelas, todos sabemos exactamente dónde estábamos cuando recibimos la noticia. Pienso que de manera análoga a todos las memoria nos da para saber dónde estábamos cuando supimos lo de Armero y lo del Palacio de Justicia.

Había escrito en el blog "Tómalo con calma" una entrada sobre el mismo tema de mi falta de memoria*. Este escrito es solo una confirmación más de lo necesaria que es la construcción de esta memoria de papel. Lo malo no es olvidar, sino saber que una vez supimos algo y hoy no. Ese vacío es el que perturba la existencia. Si definitivamente olvidamos tanto que ni siquiera tenemos el recuerdo de haber conocido eso que ahora no, pues siempre será algo nuevo, como si fuera una noticia recién contada.

Y ahora pienso que llegará el día en que este ejercicio deje de llamarse "En medio del ruido" para volverse algo como "mi prótesis de memoria". Así podré leer mi historia o en el caso extremo, alguien la pueda leer por mi.

* http://tomaloconcalma.blogspot.com/2005/10/mi-memoria-de-papel.html

06 noviembre 2005

Sembraré manzanos en mi huerto

Hoy domingo fue publicado en El Tiempo un reportaje de Yamid Amat a Mauricio Gómez ex periodista de acuerdo con sus declaraciones e hijo del asesinado candidato perenne Álvaro Gómez Hurtado. Durante la entrevista lanza una serie de críticas contra los periodistas actuales los cuales asegura son muñequitos manejados por los conglomerados económicos propietarios de los medios los que siempre tienen interses en otros sectores económicos y por tanto la información siempre esta velada por no hacerle daño a las emprsas filiales del mismo patrón. Estoy de acuredo con esa afirmación y quienes confían que los periodistas son los encargados de salvar al país los invito a buscar otros salvadores.

Asegura también que Internet ha degradado la labor de periodista al permitir que cualquiera con acceso a la red se convierta en uno, midiendo con el mismo rasero a periodistas de escuela y expertos con mucha experiencia que a aficionados improvisados. Por eso el no considera volver a ejercer el periodismo. "Pero si hay hoy 480 millones de periodistas, ¿para que soy periodista numero 480 millones y uno?" dice al cierre de su entrevista.

Estoy en parcial desacuerdo con estas últimas afirmaciones. Obviamente se encuentra demasiada basura en los blogs que se publican a diario pero hay que tener en cuenta que el 90% de ellos son bitácoras personales como ésta y que existen grupos serios que através de sus blogs muestran la realidad que los medios, presos de sus convicciones económicas, no pueden decir. Es una labor difícil pero es nuestra obligación construir los mecanismos de acceso abierto como la internet que permitan mostrar otra visión diferente a la que mustran los medios que él mismo critica. Lo que pienso es que nunca lograremos obtener medios completamente independientes porque todos tenemos nuestras propias creencias y vemos la realidad a través del cristal de nuestra mente. Pero podemos mostrar opciones diferentes y podemos buscar el mayor equilibrio posible.

No me considero periodista. Este blog no pretende remplazar a los medios formales especialmente porque nunca da noticias sino opiniones sobre noticias que se publican en esos medios maniatados. Entonces mis opiniones teminan siendo terriblemente limitadas. Pero son las mías, es mi realidad y busco expandirla permanentemente. Así como yo hay miles de personas en Colombia y entre todos podemos crear una red que muestras otras realidades. Y reconozco que la realidad mundial es bastante más que descorazonadora. Pero si entregamos las banderas y nos resiganamos a que otros manejen por completo nuestras vidas es como estar organizando un suicidio colectivo a largo plazo. Alguien dirá que es lo que hemos hecho en las últimas décadas.

Pero como decía Martin Luther King: "No importa si el mundo termina mañana. Hoy sembraré manzanos en mi huerto."

De la decepción al cambio

A veces me decepciono de la humanidad. Sirve de consuelo que no somos los colombianos solamente porque se saben cuentos de tantas partes, cada uno tan aterrador como el otro. En Colombia por ejemplo se confirma una vez más que no podemos confiar ciegamente en las autoridades. Ahí está el caso de los escándalos en el DAS que me recuerdan ese pensamiento permanente que me previene contra la policía porque le arman a uno la película para salir ellos bien librados y termina uno inocente pero en la cárcel modelo.

Está también el escándalo de estos asesores del Gobierno Bush que están siendo investigados, uno ya con cargos el otro aprece que se salva, por montar todo el show de las armas de destrucción masiva en Irak y perjudicar al agente de la CIA que en su informe decía que dichas armas no existían, comentario que clarmanete perjudicaba el montaje en proceso.

Pero "si va a suceder depende de mi que suceda". Dejo de pensar en los humanos que han degradado esa palabra a las más bajas pasiones y empiezo a recordar los que han trabajado por la gente, los que siempre han defendido sus valores y no se han vendido. Haz tú lo mismo cuando sientas que la pesadumbre y la decepción te invaden. Y no los busques lejos, seguramente a la puerta de tu edifico encuentras el primer personaje que nos sirve de modelo a ti y a mi. Es posible también que esté dentro de tu misma familia o haga parte de tu comunidad o tu iglesia. Y también ponte a pensar un poco qué es lo que no has hecho para lograr que personajes como estos últimos sean los que nos dirijan. ¿Has fallado en su elección? ¿Ha fallado el control del pueblo del que haces parte sobre la gestión de tus representantes? ¿Te has conformado con poco en algunas ocasiones? Y si cometiste el error ¿ves alguna opción de arreglarlo? ¿Es posible hacer rendir cuentas a quienes te han defraudado?

He venido haciéndome estas preguntas desde hace días y han salido tantas respuestas que me ha tomado tiempo procesarlas. Y como dice por ahí, si quieres cambiar tu entorno, cambia tú primero y sé la fuente de ese cambio. Te invito a que lo pienses y veas que quienes están a tu alrededor son grandes como para reconocerles sus valores.

04 noviembre 2005

Casi iguales

Hoy anduve en uno de esos sitios donde todos o casi todos somos iguales. No es el cementerio aunque después de todos los escándalos que se han conocido por corrupción en sus miembros podría decirse que está a punto de pasar a mejor vida. Es el DAS, Departamento Administrativo de Seguridad de Colombia. Mi diligencia iba encaminada a obtener el certificado de carencia de antecedentes judiciales para usarlo en el trámite de la visa de Costa Rica.

Pues la impresion incial era de una gran mejora en los procesos desde la última vez que hice este trámite, como 12 años atrás. Porque se solicita la cita por Internet y la fila de los que asistimos con cita era bastante más corta que la de aquellos que llegaron sin más ni más a solicitar el documento. En el formulario de solicitud por Internet piden que se ingrese una serie de datos que cuando llega uno al DAS debe volver a escribir en una tarjeta de cartulina y cuando está en la ventanilla debe de nuevo repetirle a la funcionaria a cargo. Es la única falla que le vi a este proceso. Me pareció simpática la fila, pues los que esperábamos inicialmente estábamos sentados y la fila se iba moviendo y nosotros íbamos cambiando de asiento. Es una forma curiosa y algo picapiedra de guardar los turnos.

Había visto que la entrega del documento final era bastánte rápida después de pasar por la ventanilla y cuando me encontraba sentado aguardando me hicieron señas que debía acercarme otra vez y me avisaron que como el trámite era para solicitar visa pues debía hacer un proceso adicional y me mandaron a otro sitio. Allí esperé hasta que pasado un rato me llamaron y me tomaron otra foto con un aparato gigante con los logos de SAGEM (esa empresa que está en medio de otro escándalo por la licitación de las cédulas en la registraduría). En ese mismo aparato me tomaron huellas dactilres pero de las que son por biometría y no con tinta. Le pregunté a la funcionaria que operaba el aparato la razón de este trámite adicional y me dijo que era por los consulados, para tener la información sistematizada para que, en vez que los consulados la pidan, el DAS se las envía motu propio. Resulta que esta fotografía que me tomaron será guardada por muchos años y usada como referencia mía y precisamente el día de hoy iba bastante descachalandrado. Y así quedará mi recuerdo gráfico para la posteridad.

El proceso que parecía no iba a demorar más de media hora termino en dos horas y media porque después de la biometría en el aparato de la firma cuestionada tuve que esperar de nuevo un rato largo a que me entregaran mi cédula y mi pasado judicial. En esta espera me encontré a una concejal de Bogotá de origen indígena, la que estuvo acusada de inhabilidades para ejercer este cargo por su edad. Ella aparentemente sí hizo valer sus influencias de concejal y minoría porque a pesar de no llevar mucho tiempo, se acerco a la puerta frente a la que esperábamos los demás y finalmente a los cinco minutos salió con su documento, muy campante.

En toda esta espera leí unas páginas de Harry Potter, el libro 4, preparándome para la película que estrenan ahora en noviembre y pensé sobre los funcionarios que trabajan en esta sección del DAS. Eran por lo menos cincuenta, todos muy diligentes y amables, a pesar de la espera, quienes ajenos a toda la posible corrupción de las altas esferas están en la incertidumbre de saber qué va a pasar con este organismo de inteligencia estatal. Ellos hicieron el trámite muy llevadero y bastante más rápido que la vez anterior, incluso después del trámite adicional que tuve por irme de viaje.

Cuando salía pensaba que en realidad no todos somos iguales, si hay alguna influencia puedo obtener mi pasado judicial más rápido pero en este tiempo de "Tómalo con calma" no había afán. Ahora a prepararme para disfrutar el viaje a México y Costa Rica que se concreta cada vez más.

03 noviembre 2005

Almost Famous

Cuando sea casi famoso y mis biógrafos quieran recuperar manuscritos o borradores no los van a tener en abundancia. Aunque hay ciertas cosas que tengo en un cuaderno la mayoría de ideas y correcciones las he hecho en formatos digitales. Cargo mi grabadora digital y en ella registro ideas y cuando ya he hecho borradores de ellas las elimino. Y esos borradores son casi todos en mi blog y se convierten en finales, ni siquiera hay archivos en Word de todos mis textos (debería hacer un backup...). Todas las diferentes versiones y correcciones van quedando eliminadas en cierta forma, solo hay registro de cuando ingreso por primera vez el texto en el blog y el sistema automáticamente me manda un correo electrónico pero usualmente hay modificaciones posteriores hasta que dejo una versión como final pero siempre dispuesta a sufrir cambios.

02 noviembre 2005

El primer año

Pulsando sobre el título de esta entrada "El Primer año" encuentre el comentario sobre el aniversario de en Medio del Ruido, en su Weblog hermano "Tómalo con Calma"

01 noviembre 2005

El círculo vicioso de la incultura

El destino de las emisoras y revistas culturales parece ser algo cantado, por desgracia. Lo que no sabemos es cuánto tiempo durarán sobreviviendo en medio de la batahola de la frivolidad y de los medios de comunicación empeñados en mostrarnos lo que les pedimos pero lo pedimos porque nos lo muestran. Un círculo vicioso perverso en el que casi por obligación vemos la expresión de un solo sector de la cultura. No caben los adjetivos ramplón u ordinario porque son juicios de valor innecesarios. Pero a medida que la gente se va acostumbrando a oír o ver un determinado tipo de expresión artística, lo va asimilando como lo conocido y lo demás es considerado inadecuado, malo o aburrido con el mayor de los prejuicios. Si no suena masivamente debe ser jarto.

No escribo este artículo en el plano del intelectual especializado en las mil y una versiones de la quinta sinfonía de Beethoven porque no lo soy. Lo hago desde el punto de vista de un melómano que trata de darle la oportunidad a cualquier expresión musical aunque no niego que hay algunas que la perdieron hace rato, para mí pasaron del anonimato al desprestigio. Simplemente se nos van cerrando las opciones de escuchar música diferente, de leer opiniones novedosas. Todo se restringe a la música que las casas disqueras pagan para que sean programadas en las emisoras, y a los comentarios políticos polarizados que se provienen de unas opciones muy limitadas, unas cuantas revistas, un diario de circulación nacional, un semanario con gran historia y buenas intenciones y las emisoras de noticias de los conglomerados de comunicaciones. Uno de ellos es el que acaba de alquilar a la HJCK por la cual nos hemos rasgado las vestiduras cuando hay poco por hacer.

Al hermano de un gran amigo mío, poco dado a la música popular, le pasó este caso mientras trabajaba como oftalmólogo en un hospital. Al servicio de urgencias llegó remitido de otra institución el mismísimo Egidio Cuadrado, el acordeonero de Carlos Vives, con una urgencia ocular porque mientras usaba su guadañadora sin protección un elemento entró como proyectil en uno de sus ojos. Terminó siendo un caso menor que no ameritaba gran intervención. En las conversaciones los otros médicos repetían "Es Egidio Cuadrado" hasta que el hermano de mi amigo se aburrió y le preguntó a uno de ellos quién era ese Cuadrado. La respuesta "¿No sabe quién es?" vino acompañada de una entonación y una expresión facial en la que básicamente le preguntaba en qué país vivía si no sabía quién era Egidio Cuadrado. Con el mayor sarcasmo propio de su humor bogotano la contrarrespuesta no se hizo esperar: "¿Tengo que saber quién es ese señor? ¿Acaso usted tiene idea de quién es Arnold Shömberg?" Y lo logró, el interlocutor se sintió como el más profano e ignorante de los colombianos. Cuando me contaron esta historia yo no tenía mucha idea (ahora tampoco) de quién era Schömberg, uno de los compositores clásicos más importantes del siglo XX.

Todo esto me lleva a pensar cuántas veces hemos descalificado los gustos ajenos por el simple hecho de ser diferentes a los nuestros. Y esta actitud no se limita a la cultura, sino a la forma de vestir o de hablar, el barrio en el que se vive y tantas más. Es claro que por diversas razones hay tipos de música de aceptación masiva de la misma forma que el fútbol gusta más que el atletismo. Lo que sucede es que los seres humanos tratamos de aplastar las expresiones minoritarias o lo que desencaja en el concepto colectivo de "correcto, bueno, aceptable". ¿El fin de las emisoras culturales como la que acabamos de perder es inevitable? O debemos mantenerlas con dineros del estado. Pero terminaríamos investigando a las emisoras que reciben dineros del erario público porque la contraloría determinaría que causaron detrimento patrimonial por enfocarse en expresiones culturales poco rentables desde del punto de vista de pauta publicitaria y terminaríamos restringiendo de nuevo todo al vil metal.

Recuerde que además de estas entradas encontrará más a través de los links de Ruidos Archivados