27 marzo 2006

Mi viaje en el MET

Otro de los abandonados. Recuperado de mi blog moribundo para ustedes y mis recuerdos. Le hice algunos retoques con la experiencia de seis meses más escribiendo blogs a diario.

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miércoles, octubre 12, 2005

Mi viaje en el MET


El sábado pasado estuvimos con Jairo en el Metropolitan Museum of Art (New York) huyendo de la lluvia y hubo momentos notorios en el recorrido.

Volver a ver a la sección de Egipto, llena de detalles lindos e impresionantes, ver el fragmento de la cabeza de reina en alabastro amarillo. Solamente se le ven los labios, el mentón y algo de las mejillas pero se nota la belleza en la obra como en la modelo. Para hoy nos queda solamente imaginar el resto.

Fragmentary Head of a Queen, ca. 1352–1336 B.C.E.; Dynasty 18, reign of Akhenaten; New KingdomEgyptian
Fragmentary head of queen



Luego era ir a mi colección favorita, los pintores europeos del siglo XIX. Tal vez porque estoy sensible últimamente, frente a varias de las obras estuve a punto de llorar. Van Gogh, Cezanne, Renoir, Monet me hicieron sentir esa fibra que a veces se esconde. Pero de lo más especial fue ver la felcidiad de una joven japonesa cuando un extraño le tomó una foto al lado de un Seurat, no recuerdo cuál y verle con una sonrisa de sueño cumplido mientras comprobaba en el visor de su cámara digital cómo había quedado.

View of the Port of Marseilles, 1905Paul Signac (French, 1863–1935).

Imagino que mi rostro se debe ver así cada vez que estoy en frente de uno de los dibujos de Cezanne en esa sala del MET que está a media luz para que no se deterioren sus tesoros. O cuando estuve en el MOMA frente a la Noche Estrellada de Van Gogh. Mi sonrisa debio haber sido igual o mayor. Qué bonito.

Vincent van Gogh. The Starry Night. Saint Rémy, June 1889. Oil on canvas, 29 x 36 1/4" (73.7 x 92.1 cm).

Cada persona vive su propio viaje durante la visita a un museo. Cada uno mira las obras bajo su propia lupa. Esto fue tremendamente evidente cuando Jairo, educado para ver las pinturas desde el punto de vista del pintor que es, casi corriendo se acerca a un Monet y fascinado habla sobre como estaba pintada el agua de tal forma que las ondulaciones parecían casi en movimiento.

La Grenouillère, 1869Claude Monet (French, 1840–1926)

Yo hubiera podido pasar cien veces por esta obra y no haberla mirado con esos ojos. Cada uno ve el mundo con su spropios lentes. Los míos no ven así. Por eso fue muy valioso venir con él. Me muestra cómo ver de manera diferente las obras de arte. Por ejemplo reconocer cómo Degas compone sus obras incluyendo fuguras incompletas, cortadas. Y me muestra que antes nadie más lo había hecho. ¿Para que más son los amigos sino para aprender de ellos? Además me enseña sobre la mezcla de colores, los predominantes y cómo los colores en los cuadros de estos pintores no son puros sino que se forman por la superposición de otros diferentes y como hay que añadir ciertas notas de los colores principales en otras partes del cuadro para dar balance a la obra. The Dance Class, probably 1874Hilaire-Germain-Edgar Degas (French, 1834–1917)

Cuando andábamos por estas salas un par de jóvenes (uno y una) de repente nos hicieron una pregunta. "¿Ustedes saben cuál es la influencia del arte japonés en la obra de los impresionistas?" Pues los muchachos tenían como tarea esa averiguación y una lista de una página completa ¿Qué pregunta es esa? ¿Por qué nosotros fuimos los elegidos para la pregunta? ¿Qué cara teníamos para saber esa respuesta? Pues media hora antes habíamos pasado de camino a esta colección por una muestra previa a una exposición de dibujos de Van Gogh y una de las obras de la muestra era una de esas hermosas y famosas pinturas japonesas y hablaba sobre la influencia en Van Gogh de los japoneses. Después de la sorpresa de la preguntita solo atinamos a decirles que en la otra colección de pronto tenían alguna pista. Nos sigue rondando la pregunta, por eso la anoto antes que se me olvide o la confunda. Estuvimos buscando a Andrew Wyeth en la sección de Arte Moderno y no encontramos, pero si vimos a Edward Hopper, además un Dalí que no había visto en otros viajes. Sería aburridor hacer una lista de todo lo que vi. Pero menciono en especial en la sección de arte de Africa Ocenía y las Américas la orfebrería de los indígenas colombianos antes de la conquista. Cómo brilla y resalta. Es hermosa, tiene dos vitrinas mientras los demás solamente una. Qué tal que vieran al Museo del oro. Una colección como la nuestra (lo que quedó después del saqueo) con una infraestructura y afluencia de visitantes como la del Met. ¡La locura!

Ya se acababan la tarde y las fuerzas asía que el último paso fue por ¡la tienda!. Muchas cosas bonitas que comprar pero con el plan de austeridad que llevaba solo quise llevarme dos muñequitos: un dragón y un arquero (de arco y flecha no de fútbol...). Jairo en cambio se hizo a diversos muñequitos, caballeros medievales con armadura para torneo y sus caballos.

Y ya dispuestos a enfrentarnos de nuevo a la lluvia que inclementemente seguía cubriendo Manhattan el vestíbulo principal del museo estaba lleno con las notas de un hermoso piano. Se notaba que no era una grabación sino interpretación en directo. Aparentemente en algún lugar del tercer piso, donde hay un resturante estaban interpretando unas obras para piano bien bonitas. Mientras salíamos pudimos oir los aplausos en premio a la excelente interpretación. O tal vez de despedida a nuestra visita.

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