21 febrero 2007

Malagana y los rateros honrados

Aparece la noticia en El Tiempo que en los terrenos donde se construye el estadio del Deportivo Cali encontraron unas tumbas prehispánicas de más de dos mil años. Pertenecen a la cultura Malagana. Eso me recuerda un suceso lamentable de hace quince años del cual escribí hace tiempo para la cartelera del laboratorio farmacéutico donde trabajaba.

Escarbando entre viejos CDs encontré el texto. La información y fotografías son de:
Arqueología Colombiana - Visión Panorámica

Lucía Rojas de Perdomo

Yo me limité a resumir (según recuerdo) y a digitalizar las fotos. Perdón por el atrevimiento. Las fotos no son necesariamente de piezas recuperadas en 1992. Las máscaras , por ejemplo, son de la cultura Calima (gran familia a la que pertenecían los de Malagana) pero se encontraron similares en esa tristemente célebre excavación.

El Tesoro de los Señores de Malagana
Uno de los mayores halllazgos orfebres, producto de una multitudinaria “Guaqueada”

En la Hacienda Malagana, en El Bolo, San Isidro, Valle del Cauca, un trabajador del Ingenio Providencia realizaba un trabajo rutinario para la resiembra de la caña cuando su tractor se hundió en lo que resultó ser una tumba indígena con un rico ajuar orfebre. La noticia corrió como pólvora y durante cuatro meses campesinos y jornaleros trocaron sus habituales actividades por el oficio de guaqueros.

A menos de cuatro metros se hallaban las cámaras mortuorias con el tesoro y a menor profundidad las antecámaras con cerámica y otros objetos. Los guaqueros pasaban de largo por los primeros niveles del enterramiento destruyendo mucha de la cerámica y la estructura de las tumbas, útiles para los arqueólogos. Se conoció el caso de un grupo de buscadores que llevaron retroexcavadora para retirar los primeros metros de tierra.



Cerca de cuatromil personas participaron en la fenomenal guaqueada en un terreno de siete hectáreas, sin que fuera posible la intervención de las autoridades debido a lo extenso del área, el número de participantes, y la ignorancia e indiferencia habituales.

Después de ese suceso, fue notoria la cantidad de lugareños que mejoraron su nivel de vida con el producto de la venta de los objetos. Casas de ladrillo, algunas con arquitectura suntuaria, sustituyeron las modestas casas que tenían techos de palma, plástico o zinc. Nuevos terrenos fueron adquiridos para cultivar, nuevas herramientas, motobombas, y tractores. Otros compraron automóviles y la mayoría bicicletas, de acuerdo con las ganacias obtenidas.

A nivel arqueológico, el Banco de la República adquirió algunas piezas de importancia y así, a pesar de la monumental guaqueada, se pudieron aclarar importantes aspectos culturales de los grupos que habitaron el suroccidente del Valle del Cauca en el siglo XVI.


Vínculos sobre el tema
Banco de la República

1 comentario:

Ka dijo...

Este 23 de febrero, PONGASE LA MANO EN EL CONSIDERE...

http://noviembre26.blogspot.com/2007/02/algo-serio-ingrid-betancourt-y-otros.html

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