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Gatos sobre hielo

Hay tantas situaciones desconocidas para nosotros como son familiares para otros. Creemos haber visto todo hasta que encontramos algo que no sale en los noticieros. Algo así fue el curling para mí, desconocido cuando Esteban lo lanzó al ruedo. Al darle la oportunidad a wikipedia de enseñarme, descubrí que lo había visto alguna vez en televisión. Es un deporte que se juega sobre el hielo. Los jugadores buscan que se lance una especie de disco, éste se deslice sobre el hielo deteniéndose lo más cerca de un blanco a una distancia fija. Un jugador lanza, los otros limpian su camino para que no se frene.

Si mi tarea fuese compararlo con escribir, descubriría varias relaciones. A pesar de las apariencias no se escribe solo, hay alguien que revisa, que pule, que corrige. O simplemente alguien lee lo que escribes y te da la oportunidad de dar en el blanco. Otra similutud sería que no se trata de lanzarlo más lejos como el disco o el martillo. Se trata de lanzarlo hasta el blanco. No más allá. Tampoco quedarse corto.

¿Y qué decir de la superficie? Mientras escribes puedes encontrarte sobre un suelo jabonoso en el que cualquier esfuerzo adicional te tumba en vez de sostenerte. Caminas con pies de plomo al mismo tiempo que lo haces casi volando como los ninjas o los gatos.

Pero volviendo a tus compañeros que prácticamente barren el piso para que tu obra camine o patine como por un palacio, son ellos los que te mantienen luego que el objeto ha salido de ti. Ellos son los responsables de llevarlo sin tocarlo. Pero no hacen milagros, depende de ti.

Esto diría si mi tarea fuese comparar el deporte del curling con la escritura. Sin embargo, esa no era mi obligación, era otra que habrá que dejar para otra ocasión.

Comentarios

Esteban Dublín dijo…
Precisión, de eso se trata el curling. Precisión, de eso se trata la literatura.

¿Ves, Mauricio? Explorar lo desconocido resulta más fascinante cuando es completamente desconocido.

Estoy seguro de que vas a entrar a la maestría.