07 marzo 2009

Loosing my religion

Continuando los ejercicios de 300 x 25. Este lo transcribo sin edición después de escribirlo a mano. Según Word son 296 palabras. Fueron 20 minutos.

---

Después de mucho criticar a su viejo creyó entender algo de la sensación mística que él debía sentir en la iglesia.

Entrar a la discoteca, como arcaicamente la llamaba su padre, era reunirse con los otros miembros de su congregación. Era recordar los mandamientos de su secta, verlos en ejecución cada viernes y sábado en la noche. Era rendir culto a esos objetos sagrados hechos de vinilo negro. Y en el ambiente se sentía el éxtasis de la iluminación divina. EN ningún otro lugar él y sus amigos estaban convencidos de manera más evidente que sus creencias eran las correctas, que la forma de ver la vida las generaciones pasadas había estado equivocada. AHora, despreciando ese bagaje de comportamientos insensatos, dogmas absurdos y obediencia ciega a los pastores el mundo abriría sus ojos y encontraría el verdadero camino a la paz y la tranquilidad comunal.

Fue bajo la luz del día, sin embargo, bajo la influencia de la misma droga que matía el viejo, el antiguo café, cuando reconoció que su religión era igual de vacía. La soberbia de creerse poseedor de la verdad era idéntica a la de los sacerdotes que tanto juzgaba. La ostentación era la norma como en las catedrales europeas. Los grupos cerrados de amigos, el acceso a lugares y comocimientos reservados, de los cuales solo pocos miembros eran dignos, el amiguismo, el tráfico de favores y el lavado de cerbro semanal eran clacados de la religión que seguía su papá.

El viejo había tomado la tradición que dejó su mujer al morir. Para él mismo también era una religión ajena, como la de su padre. Al fin y al cabo el objeto de culto, el plano disco de acetato, había sido inventado por los ancestros despreciados tantas veces en sus palabras.

6 comentarios:

Chien dijo...

Clap, clap, clap...
Usted es grande mi hermano.
Estupendo lo escrito.
Complacido

Esteban Dublín dijo...

El texto que aborda la religión desde la herencia está muy bueno. ¿Pero aquí cuál era el deporte?

Mauricio Duque Arrubla dijo...

Esteban, en este no hay deporte. El ejercicio son 300 palabras x 25 minutos no importa el tema. Pronto vendrá el curling

Esteban Dublín dijo...

Explícame eso de los 25 minutos, nada que lo entiendo.

Mauricio Duque Arrubla dijo...

Esteban,
Desde el principio: Voy a postularme para estudiar la Maestría en Admnistración (MBA) de Los Andes. Hay varios pasos, uno es un ensayo, otro un examen, otro una entrevista.

En el examen hay varios secciones, razonamiento verbal, razonamiento matemático, etc. Uno de esos es sobre redacción, vocabulario y demás y consiste en escribir a mano un texto de 300 palabras en menos de 25 minutos de un tema que le dan a uno en el momento. Obviamente la capacidad de planeación y edición es mínima y eso de insertar frases en lo ya escrito es imposible porque habría que borrar el resto y reescribir o hacer un borrador y transcribir.

para eso es lo del juego de 300x25. Y lo hago a mano para ejercitar los músculos atrofiados y para no caer en a tentación de usar las capacidades del editor de texto

Y no creo que me sirva escribir un cuento, hay que hacer planteamiento de la idea, desarrollarla y concluir. En 300 palabras. Para tí eso es fácil, maestro de la brevedad. Para otros como yo, no tanto

Esteban Dublín dijo...

Jajajajajaja. ¿Fácil? ¿Y a ti quién te dijo que es fácil?

Recuerde que además de estas entradas encontrará más a través de los links de Ruidos Archivados