31 marzo 2009

Un amor de cine: Big Fish


[Sandra Templeton / Edward Bloom]


Sandra: ¡Narcisos!

Edward: Son tus flores favoritas.

Sandra: ¿Cómo has podido encontrar tantos?

Edward: He llamado a todas las floristerías de cinco estados. Les dije que era la única manera de que mi esposa se casara conmigo.

Sandra: Ni siquiera me conoces.

Edward: Tengo el resto de mi vida para conocerte


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De la película Big Fish, tal como lo indica el libro "Un amor de cine" de Random House Mondadori 2009
Big fish en IMDb: Internet movie database

30 marzo 2009

¿Ve Europa por un solo ojo?

Con esta visión unilateral que tenemos nosotros, los europeos, de los problemas sociales de América Latina, tendemos a ver unanimidades donde no existen ni existieron nunca.

Visión unilateral pude interpretarse que se ve solo por uno de los ojos. No es exactamente lo que quiere decir Saramago aquí pero puede un preguntarse con cuál ojo nos ve Europa.

¡Cómo es de importante que alguien, europeo, reconozca que no todo lo que los europeos ven como bueno y "debe ser" es la realidad! Que se aplicara a los sindicatos y ONGs de Colombia. No todas son altruistas como muchos de ellos creen.

La frase es sacada de aquí

29 marzo 2009

Amor de cine, océanos de tiempo

Ahora las librerías me dan tristeza. Ni para qué compro si ya no leo. Siempre aparece algún libro ligero que me alivia un poco :'(

Esto lo decía ayer en Twitter cuando estábamos con mi esposa en la Librería Lerner. Y decía lo del librito ligero que me alivia un poco porque encontré uno bastante simpático que se pude leer por pedazos, por solo un minuto y en desorden.

Se llama "Un amor de cine" y son cortos extractos de guiones de películas acompañados por solo una fotograma. En las páginas izquierdas está el texto y una breve ficha técnica de la película. En la derecha la fotografía.

Es de pequeño formato, cuadrado y calculo que debe tener extractos de 120 películas. Comienza en 1935 con Anna Karenina sigue un orden cronológico y termina en 2008 con Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal.

Solo le vi un defecto. El libro es español. Entonces encontrarse con una traducción que habla de que algo "es la ostia", o descubrir que los nombre escogidos en España para las películas son aún más raros que los de por acá,  pues venga, lo saca a uno de concentración, ¡joder! ¿Pero qué concentración si solo fue medio minuto de lectura?

Algunos de los textos son diálogos, otros cortos monólogos y alguno más brevísimas y poderosas frases:

"He cruzado océanos de tiempo para encontrarte"
De "Drácula" de Francis Ford Coppola

Seguramente iré publicando algunos más de esos textos aquí.

23 marzo 2009

Campaña educativa en los medios de transporte urbano

Cuando uno es conductor de auto se percata de una serie de comportamientos frecuentes realizados por otros conductores en las calles. A mí me pasa a cada rato y me enfurece ver el mal comportamiento de los otros. No sé todavía cómo yo genero la ira a algunos más porque, eso sí, se ven las fallas ajenas pero raras veces las propias.

De todos esos malgenios que me han sacado en las calles bogotanas he pensado en que podría hacer una especie de tesis sobre campañas educativas para conductores  (de todo tipo de vehículos) y peatones. Como siempre uno considera que es el que tiene las ideas y a los demás no se les ha ocurrido. Bueno, no tan así pero siempre se piensa en que si los demás hicieran las cosas como uno dice todo sería perfecto.

Suponiendo que a los conductores les interesara tomar conciencia de errores comunes y que se comportan como matones sin darse de la manera más inocente, les dejo algunos de los comportamientos repetitivos del tráfico bogotano.

1. En general no hacen falta leyes. hace falta la autoridad que las aplique. Inventarse restricciones de más horas o ideas geniales debería solo dejarse para cuando cumpliendo las leyes actuales el tráfico no puede arreglarse. Lo cual no se hace en Bogotá.

2. Juan Pablo Montoya nos hizo un terrible daño. Ahora muchos conductores dan las curvas lo más abiertas posibles porque así pierden menos el impulso (así eso no importe cuando van a 30 km/h). Los conductores podrían ser precavidos o menos olvidadizos y cambiarse al carril de la derecha (o de la izquierda según) con tiempo suficiente para no estorbar dos o tres carriles mientras giran y ponen en peligro a los que si se han paado al carril adecuado.

3. No hay que parar sobre las avenidas para comprar el pan y la leche. Con frecuencia veo carros parqueados en plena avenida 30 mientras sus dueños compran pan y leche en un coratiendas. El taxista de confianza también cuenta esos cuentos de gente estorbando en plenas avenidas. Y la policía de tránsito sin ejercer la autoridad.

4. Los carros viejos que llevan mercado de corabastos a las tiendas siempre van por la izquierda a 40 km/h o menos. En general ver un carro viejo en la calle es sinónimo de que se van a atravesar, que no funcionan las luces o los stops, que no usan las direccionales.

5. Las direccionales no son luces intermitentes para adornar el carro en navidad. deberían usarse y que cuando se haga indiquen el lado correcto, que no las dejen pegadas por cuadras enteras.

6. Las volquetas: merecen caso aparte. Cómo será que hay letreros que avisan que salen volquetas a la calzada y no, como debería ser, avisando a los volqueteros que van a entrar a una vía pública.

7. Entre más "engallado" o "tuneado" el vehículo más hampón es su conductor. Si por la calle ve un carro con llantas de bajo perfil, rines brillantes, pinturas estrambóticas, spoilers y alerones inútiles tenga cuidado. Déjelos ir, desacelere porque en cualquier momento le toca usar sus reflejos para evitar "dañarles" las obras de "buen gusto" con que han decorado su eutomóvil. Manejan tan mal como los que tienen el carro más viejo, mencionados antes. Como se ve no es cuestión de dinero.

8. Los taxistas y los motociclistas: que Dios los perdone. Punto.

Ya me desahogué, ahora me dedicaré a buscar lo que toda esta gente dice de "abuelitos" como yo que manejan dizque respetando los semáforos y teniendo actitudes peligrosas de ese tipo en las calles (perdón, en las pistas de carreras y circuitos callejeros).

20 marzo 2009

Peatones reflectivos como ciclistas

La cultura ciudadana bogotana ha adoptado el uso de elementos que aumentan la seguridad de los ciclistas cuando van por las vías. Me refiero al uso de casco, espejos y a los elementos reflectivos. Sobre estos últimos quiero hablar y cómo sería de interesante que fueran usados por los peatones.

En mi experiencia de coductor de automóvil he tenido que enfrentar muchas veces el evento de un peatón cruzando una avenida frente a mi vehículo y que yo a duras penas pueda verlo en la oscuridad de la noche. A veces en realidad no los veo pero el bulto interrumpe la visión de las luces de los autos que vienen en sentido contrario o tapan la visión de algún objeto adelante. Esto me hace deducir la presencia de alguien o algo que no veo y ha evitado varios atropellados a mi cargo. Cuando era exclusivamente peatón nunca caí en cuenta de este peligro. Creo que los bogotanos de a pie tampoco lo han notado y se exponen por descuido a ser arrollados.

He visto (y tengo en mi ropero) algunas prendas de vestir con unos discretos elementos reflectivos. Esos que en las fotografías con flash brillan como los ojos de los gatos. Debería existir la conciencia de usar prendas con estas características si se va a caminar por la noche en la ciudad o por carretera donde el alumbrado a veces no existe. Sin embargo, hay gente que prefiere el "lucir bien" y no usa esos elementos porque dicen que se ven lobos. Si no les parecen "fashion" y anteponen la moda a la seguridad, al menos deberían usar ropas de colores claros o intensos pero el frío y el clima bogotanos hacen que generalmente usemos ropa oscura. El uso de estos elementos debería ser, por lo menos, obligatorio para las personas más viejas o los minusválidos. No tiene que ser del color verde que se ve muchas veces a los ciclistas en la noche. Hay unos plateados más bien discretos que nos harían mucho más visibles ante los conductores.

Mientras tanto, sigo atento a cualquier sombra que se mueva en la calle mientras conduzco. Pero los años pasan y los ojos se cansan de ver tanto. Los peatones están confiados cruzando las calles jurando que uno los ve y tiene la obligación de parar. El deber de frenar es real, aunque puede suceder que uno no los está viendo. Así no hay obligación que valga.

16 marzo 2009

Mi música: todo un sancocho (eclecticismo dirían hoy día)

Mis más antiguos recuerdos musicales confunden las influencias de la música colombiana de la región andina con las de la Fania. Claramente hay recuerdos anteriores: la música infantil de Libertad Lamarque, los pasodobles sangrientos de los paseos, la música de las películas de Walt Disney y en diciembre los villancicos. Pero esos que mencionaba al comienzo son míos porque fue a partir de esa época que podía usar el equipo de sonido de mi hermano Julián cuando él viajaba. La radiola Phillips de la casa ya no era sino un cascarón sobre el cual dormía su siesta una que otra tarde nuestra gata Duquesa.

Buena parte de mi herencia musical viene de los discos que los laboratorios regalaban a mi papá; era médico. Bayer regalaba por ejemplo música clásica, los discos de música clásica eran por cortesía de Líster o de una medicamento llamado hemocyton. En esa misma época llegaron a mi casa, por otros caminos, Rubén Blades y Willie Colón, Héctor Lavoe y varios de las estrellas de la Fania. Creo que no hace falta aclarar que era la época de los acetatos. Cuando Julián llegó de su viaje a Suecia en 1980 trajo mucha música: rock y pop en inglés. Luego se casó, se llevó el equipo y solo podíamos oír lo que sonara en las emisoras como Radio Tequendama y algún casete de vez en cuando..

No sé cuándo y por qué comencé a oír Javeriana Estéreo pero fue como en el año 90 ó 91. Así llegaron los cubanos a mi discoteca y dejé de apreciar a Albita Rodríguez porque descubrí gente que hacía música mucho más interesante. La nueva trova no llegó por estudiar en la Universidad Nacional como podría pensarse sino por una novia de esa época que estudiaba en la Javeriana.

Creo haber dicho antes en este blog que mucho de lo que sé de música se lo debo a la emisora javeriana y desde que dejé de seguirla con dedicación mi conocimiento dejó de crecer. O tal vez viceversa.

Ahora me emociona aprender sobre flamenco (gracias al programa de Jaime Andrés Monsalve en Javeriana Estéreo). Quiero actualizarme en la música cubana moderna y quiero aprender de géneros nuevos. En estos últimos años que ha sido tan fácil conseguir información es cuando más lento ha ido mi conocimiento. Es hora de cambiar la tendencia.

12 marzo 2009

Asquerosos poderosos

Hoy solo voy a vincular un artículo escrito por un ex empleado de "un periódico económico" bogotano y cómo refleja la asquerosidad con que los poderosos manejan la información a su antojo. Es algo que ya sabemos, o intuimos, pero que se nos muestren evidencias dan ganas de hacer algo.

Les dejo el vínculo al post de Hyperconectado luego de su salida del periódico, ayer.

11 marzo 2009

Alfombras que cuentan historias

"Eroglu dice que le encantan los tapetes de dote por encima de todos los demás. “La mujer joven que lo teje pone su corazón, su alma y sus sueños al hacerlo [me explica]. ‘¿Viviré en una granja?’, se pregunta. ‘¿En la ciudad? ¿Tendré hijos?’. Luego cuando llega a la edad adecuada para casarse, la familia cuelga el tapete frente a la casa como un anuncio. Los muchachos del pueblo lo miran para ver si los sueños de ellos y los de la muchacha coinciden. Estos pueden decir si la muchacha es animada y alegre o si es sosa. Todo está ahí en el tapete”.
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Este es un fragmento de una historia transcrita en mi blog de palabras. Puede leerla completa y encontrar más datos aquí.

09 marzo 2009

Gatos sobre hielo

Hay tantas situaciones desconocidas para nosotros como son familiares para otros. Creemos haber visto todo hasta que encontramos algo que no sale en los noticieros. Algo así fue el curling para mí, desconocido cuando Esteban lo lanzó al ruedo. Al darle la oportunidad a wikipedia de enseñarme, descubrí que lo había visto alguna vez en televisión. Es un deporte que se juega sobre el hielo. Los jugadores buscan que se lance una especie de disco, éste se deslice sobre el hielo deteniéndose lo más cerca de un blanco a una distancia fija. Un jugador lanza, los otros limpian su camino para que no se frene.

Si mi tarea fuese compararlo con escribir, descubriría varias relaciones. A pesar de las apariencias no se escribe solo, hay alguien que revisa, que pule, que corrige. O simplemente alguien lee lo que escribes y te da la oportunidad de dar en el blanco. Otra similutud sería que no se trata de lanzarlo más lejos como el disco o el martillo. Se trata de lanzarlo hasta el blanco. No más allá. Tampoco quedarse corto.

¿Y qué decir de la superficie? Mientras escribes puedes encontrarte sobre un suelo jabonoso en el que cualquier esfuerzo adicional te tumba en vez de sostenerte. Caminas con pies de plomo al mismo tiempo que lo haces casi volando como los ninjas o los gatos.

Pero volviendo a tus compañeros que prácticamente barren el piso para que tu obra camine o patine como por un palacio, son ellos los que te mantienen luego que el objeto ha salido de ti. Ellos son los responsables de llevarlo sin tocarlo. Pero no hacen milagros, depende de ti.

Esto diría si mi tarea fuese comparar el deporte del curling con la escritura. Sin embargo, esa no era mi obligación, era otra que habrá que dejar para otra ocasión.

Embalse de Tominé




Este embalse es usado para generación de energía eléctrica, se encuentra a una hora al norte de Bogotá. Las fotos fueron tomadas por mí desde la sede de uno de los clubes en sus orillas y representan solo una pequeña fracción de toda su extensión.

07 marzo 2009

Loosing my religion

Continuando los ejercicios de 300 x 25. Este lo transcribo sin edición después de escribirlo a mano. Según Word son 296 palabras. Fueron 20 minutos.

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Después de mucho criticar a su viejo creyó entender algo de la sensación mística que él debía sentir en la iglesia.

Entrar a la discoteca, como arcaicamente la llamaba su padre, era reunirse con los otros miembros de su congregación. Era recordar los mandamientos de su secta, verlos en ejecución cada viernes y sábado en la noche. Era rendir culto a esos objetos sagrados hechos de vinilo negro. Y en el ambiente se sentía el éxtasis de la iluminación divina. EN ningún otro lugar él y sus amigos estaban convencidos de manera más evidente que sus creencias eran las correctas, que la forma de ver la vida las generaciones pasadas había estado equivocada. AHora, despreciando ese bagaje de comportamientos insensatos, dogmas absurdos y obediencia ciega a los pastores el mundo abriría sus ojos y encontraría el verdadero camino a la paz y la tranquilidad comunal.

Fue bajo la luz del día, sin embargo, bajo la influencia de la misma droga que matía el viejo, el antiguo café, cuando reconoció que su religión era igual de vacía. La soberbia de creerse poseedor de la verdad era idéntica a la de los sacerdotes que tanto juzgaba. La ostentación era la norma como en las catedrales europeas. Los grupos cerrados de amigos, el acceso a lugares y comocimientos reservados, de los cuales solo pocos miembros eran dignos, el amiguismo, el tráfico de favores y el lavado de cerbro semanal eran clacados de la religión que seguía su papá.

El viejo había tomado la tradición que dejó su mujer al morir. Para él mismo también era una religión ajena, como la de su padre. Al fin y al cabo el objeto de culto, el plano disco de acetato, había sido inventado por los ancestros despreciados tantas veces en sus palabras.

04 marzo 2009

Corriendo un cuento

Así como el lunes comparé la escritura con el fútbol, como una forma de decir que a pesar del talento es necesario el entrenamiento, hoy quisiera relacionar el escribir con el atletismo.

Afirmábamos en el escrito anterior que es importante la práctica diaria. Pero ésta no es igual si tu interés es correr los cien metros planos, una carrera con obstáculos o la maratón. Además de las características físicas de cada atleta, que inciden en el tipo de competencia para la cual está más dispuesto, también el tipo de entrenamiento convierte su desarrollo y evolución en más o menos exitoso. Un escritor puede prepararse para carreras cortas o bien para competencias de largo aliento; llanas o con obstáculos; bajo techo o a campo traviesa. De esa forma, no es lo mismo ensayar para cuentos ultra cortos, cuentos largos, novelas o ensayos. Cada escrito requiere el desarrollo de habilidades y competencias únicas. Me dirás que hay escritores con una obra muy diversa donde caben todos los géneros o sub géneros. No lo niego, simplemente reconozco que su trabajo ha de ser desmesurado para hacerlo bien en todos.

Hay herramientas que sirven para todos los tipos de escritos. Pero hay otras que son propias de cada género. Si quisiéramos, por ejemplo, escribir una novela en la que el vértigo del cuento corto se encuentre en cada uno de sus párrafos, posiblemente sería muy difícil mantener la atención del lector en ella.

Ya que hablamos del lector, hay que señalar la principal diferencia con el atletismo. En este deporte quien se entrena es quien compite y corre la carrera. En la escritura, según mi opinión, quien corre es el lector. Quien se da el largo aliento o la exhalación del trayecto corto es la persona fuera del texto. Para él o ella es para quien corre el cronómetro. Para el escritor juicioso no existe relación directa entre la extensión del texto y el tiempo que le llevó crearlo y dejarlo en su estado "final". Escribir la primera versión de un cuento podría tomar poco tiempo. Su revisión, en cambio, toma usualmente muchísimo más donde se lo pule y se le saca brillo. Los textos, incluso, pueden requerir largos tiempos de maduración, como los quesos, durante los cuales las letrs no se mueven, reposan. En realidad quienes maduran en esa pausa son el escritor y su mente. Esa maduración se reflejan en una actitud diferentes hacia el texto, muchas veces una nueva aproximación al tema o historia que se quiere narrar.

Tal vez por esto es que a veces ciertos textos bien madurados se leen mejor mientras se bebe una copa de vino.

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PS: Hoy me excedí en el número de palabras, muchsa más de las 300 del ejercicio. Lo escribí a mano en el tiempo indicado pero al transcribirlo hoy tuvo muchos ajustes. El próximo tema será uno de los sugeridos

02 marzo 2009

Escribir y jugar al fútbol

Imagino que sobre este tema ya han escrito expertos de la talla de Fontanarrosa y puede que esté repitiendo conceptos ya sugerido por alguien. De todas formas ahí vamos.

Objetivo: más o menos 300 palabras, en menos de 25 minutos
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Para escribir bien y jugar fútbol hace falta algo más que talento. Leonel Messi y Gabriel García Márquez son personajes excepcionales, cada uno en su campo. Poseen un don que el resto de los humanos, o al menos la mayoría, no tenemos. Sin embargo, ellos deben trabajar día a día para que se ejerciten los músculos que los hacen maestros en su juego y en su escritura.
Si Messi quiere mantener un nivel de juego constante debe desarrollar otras competencias que le permitan potenciar su “regalo divino”: estado físico, concentración, resistencia a los golpes. De otra forma sus brillantes jugadas serán tan esporádicas que no saldrían en las noticias como hoy. Lo mismo sucede con la escritura. Si García Márquez no hubiera tomado el hábito de escribir a diario, leer mucho, aprender gramática y el manejo del idioma en general, no pasaría de ser una persona normal que tiene apuntes ocurrentes de vez en cuando en medio de las conversaciones. Como tú y yo.
Quienes desean ser jugadores de fútbol competitivo tienen que desarrollar todo un programa de entrenamiento y fogueo que los ayude a alcanzar un nivel como el deseado. Quienes queremos escribir bien y ser reconocidos por eso, debemos adquirir la disciplina de hacerlo a diario, juzgarnos y compararnos con los maestros. La comparación se busca para aprender, no para destruirnos por la autocrítica de no ser como ellos. Los que están arriba no llegaron por el pase mágico de un hada madrina. Lo hicieron a través de trabajo y sacrificio. Bueno, algunos también por palancas o resortes pero esos no son los modeles que queremos seguir.
Así que a trabajar: escribir, leer, corregir lo escrito, ensayar gambetas y otros engaños, practicar la táctica, arriesgarse y exponerse a que los envidiosos críticos te lancen una que otra patada al tobillo, te tumben y te duela mucho. Messi se levanta cada vez que cae, se burla de sus adversarios y de ellos luego nadie se acuerda. Gabriel y Leonel permanecen en la memoria de todos. Los que dan leña caen en el pozo del olvido.

Recuerde que además de estas entradas encontrará más a través de los links de Ruidos Archivados