Ir al contenido principal

Grito

Hace un par de semanas en una revelación aterradora sentí que mi vida se reflejaba en este cuadro, como si en vez de un óleo fuera un espejo. La angustia y el aburrimiento, causados básicamente por mi trabajo, hacían que de repente la afinidad con Edward Munch fuera completa. Y me decidí a escribir lo que sentía porque hace falta también ver las cosas desde un punto de vista menos optimista y sería bueno en unos años releer lo que se escribió bajo la influencia de la deseperación.

Pasaron 15 días, la situación laboral no mejora pero la anímica sí y el dichoso texto nunca apareció, no le permití el espacio para que se escribiera él mismo. Lo que escribo hoy se aleja mucho de lo que pude haber escrito o blasfemado en ese momento. Supongamos que hoy es uno de esos días y escribamos lo que debió hacerse y no se hizo.
---
La primera vez que vi esta magnífica obra tuve lástima de la temenda angustia que sentía ese hombrecito de pie en un muelle o en un puente, y no lograba imaginar qué podía haber causado ese sentimiento. Hoy podría perfectamente tomar mi computador y hacer el fotomonataje que remplazara la cara del protagonista por la mía. Lo hubiera hecho en otro estado de ánimo pero hoy no me dan ganas de hacerlo y si lo hiciera me embargaría el llanto, si ya casi lo estoy haciendo ahora.

Hoy me doy cuenta que no ha sido la primera vez. Hace alrededor de 6 años andaba en lo mismo, mi tesis de la universidad era solo un conjunto de fantasmas que me tomaba por la espalda y me cubrían los ojos sin dejarme ver la luz que más allá de sus nebulosos cuerpos aparecía, para los demás. Hoy es algo así, me encuentro en medio de un túnel donde supongo que hacia algún lado esta la famosa luz pero la niebla y la bruma me ciegan, se que en realidad no son una verdadera barrera pero la incertidumbre de ir mas allá me paraliza y hace imposible que de un solo paso.

¿Y qué es lo que hace que me invada la desesperanza? es tanto y es tan poco que es mejor no mencionarlo explícitamente, es sentirse acorralado, acobardado, sin esperanzas, queriendo tomar el camino diferente y sentirse amarrado porque unos cuantos pesos o la ausencia de ellos determinan mi libertad (o su ausencia). Pues así me siento como este hombre, solo, dando la espalda, sin querer hablar con nadie, huyendo (como en otro "en medio del ruido") y bajo un cielo incendiado que no vislumbra grandes esperanzas y que sí anuncia la llegada de la noche. Si se dice que después de la tempestad llega la calma, aquí después de la tormenta llega la noche a terminar de borralo todo. Mi figura se desvanece , pierde la forma y sólo está constituída de líneas negras y confusas. Tal vez esto conduzca a que me alcance la fama, al fin y al cabo es esta situación de desasosiego evidente, palpable y contagioso lo que ha hecho que esta obra trascienda su tiempo y me alcance como una revelación, muchas décadas más tarde. Y quiero gritar pero como en una pesadilla estoy mudo y si trato de moverme nada sucede.

Comentarios

Anónimo dijo…
Excelente esta nota, tan personal, dolorosa y bien narrada.
Gracias por tu visita. Nos seguimos leyendo.