27 octubre 2005

Las caras de la moneda

Quiero manifestar mi alegría por la decisión que tomó el Comité Olímpico Internacional de devolver la medalla de Bronce que Maria Luisa Calle ganó en los olímpicos y que había perdido por haberse encontrado rastros de sustancias prohibidas en su prueba antidopaje. Se que muchos periodistas deportivos y dirigentes en su infinita ignorancia y arrogancia crucificaron a la ciclista a pesar que ella alegaba su inocencia y repetía cientos de veces que todo había sido un accidente. Recuerdo más de un artículo en el que la trataban como una delincuente y la falta de apoyo de la dirigencia. Lástima no recordar quiénes fueron y qué dijeron para evaluar cómo lo toman ahora.

Para quienes lean este blog y no se acuerden o no conozcan el caso, se puede resumir así: Maria Luisa Calle corrió la prueba por puntos de ciclismo en pista femenino en los olímpicos de Atenas 2004 y ganó el tercer lugar. Posteriomente las pruebas antidoping descubrieron la sustancia prohibida heptaminol y fue descalificada. La medalla de bronce entonces pasó a la estadounidense Erin Mirabella, cuarto puesto en la prueba. La colombiana siempre alegó en su favor que el heptaminol se habría producido por el metabolismo de un medicamento para la migraña que su médico le venía formulando el cual no se encontraba incluido en el listado de medicamentos prohibidos. La ciclista con su equipo inició una batalla científica y legal para demostrar que a pesar que era evidente la presencia del dopante, no lo había ingerido de manera voluntaria. 14 meses después el COI acogió los argumentos del Tribunal de Arbitramento Deportivo que decían que el heptaminol se había producido por el metabolismo de una sustancia no prohibida. El Representante en Colombia del Laboratorio fabricante del producto usado para la migraña había alcanzado a aseverar que el heptaminol no era un subproducto metabólico del isometepteno, principio activo de la neosaldina, el medicamento formulado a Maria Luisa Calle (qué verguanza haber afirmado eso y verse desmentidos ahora).

Pero como dice el dicho, toda moneda tiene dos caras. Y encontramos en las noticias la otra faz de este caso. La ciclista que terminando en el cuarto lugar de la prueba en la que Maria Luisa terminó siendo clasificada y quien por lógica recibió la medalla retirada a la colombiana, deberá devolverla muy a pesar suyo. Encontramos el drama de una mujer quien asi fuera por "carambola" había cumplido el sueño de tanto miles de atletas que es lograr una medalla olímpica y ve su sueño terminado de manera abrupta. Los que quieran referirse a que es una decisión justa y que siempre hay ganadores y perdedores no deben haberse puesto en los zapatos de esta mujer y las lágrimas que le debe estar costando. Porque llegar a un cuarto lugar en los olímpicos no es tarea fácil y si ese esfuerzo es premiado con una de esas deseadas medallas la felicidad es inimaginable. Sabemos que ella dice sentirse tranquila de la labor realizada y de dejar en alto el nombre de su país pero siento como propia la tristeza de su alma y al mismo tiempo me alegro por Maria Luisa Calle. ¡Qué vaina!

Pensaba hacer una comparación entre estas dos caras de la moneda y las dos posiciones polarizadas del país sobre la reelección. Pero me parece que es mezclar temas inmiscibles y este tema político ya lo traté en el artículo anterior. Además aunque ambos casos se traten de sueños cumplidos y frustrados, el de la reelección incluye deseos personales egoístas en ambas caras de esa moneda bastante lejanos del lema "más lejos, más alto, más fuerte" que define el ideal olímpico.

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