17 enero 2006

Como de película argentina

Encontré en las noticias argentinas un caso muy a propósito para un guión cinematográfico al que se le dio poco despliegue en Colombia hasta el día de hoy, tal vez mañana lo publiquen.

Pues unos personajes utilizaron un túnel de varios años de construido para acceder a un banco del cual se robaron una buena cantidad de dinero en efectivo y el contenido de casi 150 cajillas de seguridad. Lo cinematográfico del caso es que 4 hombres llegaron en horario de funcionamiento del banco, retuvieron como rehenes a los clientes y empleados y empezaron una supuesta negociación con la policía, dándoles todas las señas de colaboración para evitar un asalto de fuerzas especiales y dividiendo a los rehenes en tres pisos del edificio para hacer aún más difícil una acción de comandos. Mientras un supuesto negociador dialogaba con las autoridades, los otros delincuentes hicieron abrir la bóveda donde se encontraba el efectivo y se dedicaron a asaltar las cajillas.

Una vez finalizado el saqueo, el negociador pidió una hora para definir la entrega y luego huyó con sus cómplices mientras la policía esperaba una respuesta del grupo que se iba a entregar. Para huir, los ladrones utilizaron un túnel que se construyó años atrás cuando se denunció una fuga de agua en los alrededores del banco. La empresa de aguas de Buenos Aires construyó un acceso de manera profesional el cual les facilitó la mitad del camino de las cloacas a las paredes del banco. Construyeron de manera artesanal el trayecto faltante y escaparon por un hueco en la pared el cual conducía al túnel y que fue hecho en el momento del asalto. Solo dejaron 15 centímetros de pared entre la vía de escape y la oficina del banco.

Cuentan también que para entrar el grupo de apoyo que estaba en el túnel y para salir toda la banda usaron balsas para cargar el pesado botín y movilizar a los cacos en su huída. Como en las películas, los sensores sísmicos del banco detectaron movimiento tres días antes del asalto pero no encontraron evidencia de algo raro y supusieron que estaban defectuosos. Para completar distrajeron aún más a la policía con una supuesta vía de escape por el techo la cual estaba con un explosivo, taparon el hueco en la pared con un armario, y colocaron un par de trampas más en las cañerías que los vieron huir.

Leí hace unos días sobre la leyenda urbana de los túneles de Ciudad de México y algo escribí sobre eso en este blog. Pues en Buenos Aires pasaron de leyenda a hecho real sin darle tiempo a la discusión filosófica sobre si existían o no.

Como siempre, nos sirve de consuelo a los colombianos saber que no somos los únicos malosos ni ingeniosos. Pero seguramente los de por acá van a aprovechar la lección para perfeccionar el método y superar a los maestros argentinos (aunque también dicen que pudo haber extranjeros en el grupo)

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