01 octubre 2012

Por qué (no) leemos (I)

Había escrito este texto y el del próximo post para una nueva revista y no volví a saber de su suerte. Que no se pierda en un naufragio.

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Por qué no leemos


La humanidad lee desde hace relativamente poco tiempo, la mayor parte de su existencia ha pasado sin que el ser humano pueda o quiera leer y escribir.  La escritura solo apareció hace 5 mil años pero, a pesar de su invención, el acceso a obras escritas no fue masivo sino hace pocos siglos. Se dice que Gutenberg inventó la imprenta de tipos móviles durante el siglo XV, así se facilitó la difusión de información y la alfabetización de la humanidad. Sin embargo a comienzos el siglo  XVII, cuando se publicaba El Quijote, la costumbre era que la gente escuchara historias en voz alta y que alguien leyera para grupos. Aparte de la baja alfabetización existente en Europa en esas épocas, era una cuestión de hábito y tradición. Se afirma que la obra de Cervantes, por su estructura y forma, estaba pensada para ese tipo de lectura grupal.

De ahí que preguntarse sobre por qué la gente no lee no es una inquietud que pudiéramos aplicar a cualquier momento de la humanidad sino a una práctica de no más de 3 siglos, desde el siglo XVIII, cuando se hizo más común eso de leer a solas y mentalmente, hasta el día de hoy. ¿Ha logrado cambiar la actitud humana? ¿Está el rechazo a la lectura vinculado en cierta forma a comportamientos aprendidos por miles de años que no han sido totalmente remplazados por el hábito adquirido de la lectura?

Con el muy reciente desarrollo de las telecomunicaciones, suscitado tras la aparición de los computadoras personales y muy especialmente con la masificación de las conexiones a internet, comenzamos a hablar de diferentes medios de consumo de los contenidos que con anterioridad solo podíamos leer en un libro o escuchar en la voz de un expositor. Hoy día el acto de leer, antes tan tradicional y apegado al medio que llamamos papel, ha dado saltos que pueden ser simples cambios de formato o medio de publicación, por ejemplo leer en libros electrónicos; o complejos como participar en la creación de historias dinámicas donde cada consumidor desarrolla una argumento diferente sobre un mismo producto cultural. Es el caso de los juegos de  video y el cine interactivo.  La tecnología que ha creado nuevas formas de productos literarios puede también enfocarse a lo más tradicional. Ha abaratado y facilitado la creación, producción y distribución de las obras. Aunque muy relacionada con la llamada piratería, también ha facilitado que lectores y en general usuarios compartan contenidos y que los lleven consigo en dispositivos móviles capaces de cargar decenas de libros en poco espacio y muy livianos.

Limitemos hoy nuestra pregunta a ‘¿por qué la gente no lee libros?’ Es posible que en vez de estos soportes las personas escojan ilustrarse leyendo revistas pero cuando en el común escuchamos la pregunta ‘¿por qué no leemos?’ nos referimos casi siempre a leer libros. Diversos estudios muestran que la tendencia tiene fuertes raíces en nuestra infancia. Así se ha reconocido el efecto del entorno (padres, hermanos, maestros, compañeros de escuela) y se ha llegado a la conclusión que actividades como la lectura compartida, en voz alta, selección de libros adecuados a la edad y hábito de lectura causan impacto en los hábitos de lectura del adulto.

Existen, otras razones que han sido relacionadas con bajos hábitos de lectura, y entre muchos otros, resalto estas:


  • Métodos de entretenimiento que exigen menor esfuerzo: es definitivamente más fácil engancharse a un ligero programa de televisión que con la mayoría de los libros
  • No hay tiempo: las obligaciones sociales y familiares dan la apariencia que el tiempo no nos alcanza para leer
  • Los libros son costosos: tengo gastos más apremiantes
  • No tengo práctica, me cuesta concentrarme
  • Es aburridor
  • La vida diaria es dura: escojo algo que me desconecte de la realidad y no me haga sufrir más de lo que el día a día ya me está causando
  • Prefiero ver series, películas o usar mi tiempo en juegos de video
  • Salud visual (de especial importancia en los niños, uno de los menos mencionados y tal vez menos estudiados): Me canso al leer porque no veo bien y no tengo acceso a lentes

Hay que reconocer también la existencia del paradigma social que dice más o menos así: “el que lee es culto, es de mejor clase, está en una posición más alta que los ignorantes que no leen.” Podemos encontrar en ese prejuicio otra causa importante de que la gente no lea porque no quiere verse diferente a los demás, que lo traten de sabihondo ni desconectarse de los temas de conversación de su grupo social. Algunas de las personas quienes leen con frecuencia hacen ver a los otros como inferiores, de manera consciente o inconsciente. Estas actitudes generan rechazo al hábito de lectura señalándolo como “de intelectuales”.

En el próximo post continuaremos este tema y hablaré sobre ¿qué hacer para fomentar el hábito de lectura?

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